miércoles, 1 de julio de 2026

Operación Tango: La "Lavandería" Transnacional del Entorno de Daniel Muñoz a Juicio Oral

El Ministerio Público Fiscal ha dado por cerrada la etapa de instrucción y formalizó el requerimiento de elevación a juicio de una de las mayores redes de lavado de dinero de la historia penal argentina. 

La investigación judicial detalla con precisión quirúrgica cómo una estructura criminal integrada por coautores, testaferros y asesores profesionales montó un entramado corporativo global con un único objetivo: reintroducir al circuito legal decenas de millones de dólares originados en la masiva red de recaudación ilegal adjudicada al fallecido secretario presidencial, Héctor Daniel Muñoz

 

Según el dictamen fiscal, la banda operó sin interrupciones desde el año 2010 mediante maniobras financieras coordinadas en más de seis países.

El motor económico de este esquema delictivo dependía del dinero en efectivo que Muñoz recolectaba de forma semanal en la Ciudad de Buenos Aires, montos que oscilaban entre los 500.000 y el millón de dólares. 

Este dinero negro era acopiado temporalmente en las oficinas de la firma Madaco S.A., ubicadas sobre la calle Pedro Ignacio Rivera, lugar que contaba con estrictas medidas de seguridad, cajas fuertes y hasta máquinas trituradoras de papel. 

Desde esa base logística, la organización coordinaba con cuevas financieras y casas de cambio locales de Mar del Plata el envío del dinero hacia el exterior mediante canales marginales de transferencia de divisas.  

La primera fase de la internacionalización de los fondos estuvo a cargo del matrimonio marplatense compuesto por Sergio Esteban Todisco y Elizabeth María Herminia Ortiz Municoy, titulares de la tradicional inmobiliaria Ortiz Lizmar.

Con la asistencia inicial del agente inmobiliario Osvaldo Fabián Parolari y el letrado Marcelo Gustavo Danza, la pareja constituyó las firmas matrices Gold Black Limited y Old Wolf Limited en las Islas Vírgenes Británicas

A partir de estas corporaciones offshore, desplegaron una docena de subsidiarias en el estado de Florida, Estados Unidos, tales como Free Experience Inc. y Harbor Golden Inc., diseñadas para actuar como las compradoras formales de bienes raíces de altísimo valor.

El dinero espurio, una vez situado fuera de la Argentina, se consolidaba en cuentas internacionales abiertas en la Banca Privada de Andorra y en entidades financieras de Suiza. 

Desde estas plazas, Todisco y el empresario patagónico Carlos Temístocles Cortez ordenaban giros millonarios dirigidos a cuentas de fideicomisos (Trust Funds) controladas por estudios jurídicos estadounidenses, como el del abogado Iñaki Saizarbitoria en Miami. 

Este sofisticado circuito bancario permitía que los fondos figuraran como adelantos legítimos para transacciones comerciales e inmobiliarias en el mercado formal de los Estados Unidos.

La magnitud de las adquisiciones materiales de la organización incluye activos inmobiliarios icónicos: la Unidad 1608 del célebre The Plaza Hotel en Nueva York, adquirida por 1.850.000 dólares, y el fastuoso condominio del complejo Regalia en Miami, valuado en 10.700.000 dólares. 

Asimismo, la firma Mother Queen Inc. desembolsó 12.120.000 dólares en efectivo por un local comercial estratégico sobre la calle SW 8 St. en Miami. De acuerdo con las confesiones recogidas en el expediente, la banda prefería los locales comerciales porque aseguraban rentas estables a largo plazo mediante contratos con grandes cadenas norteamericanas, lo que dotaba al dinero ilícito de un flujo constante de legalidad.

Sin embargo, el engranaje perfecto de la organización sufrió dos fisuras severas entre 2015 y 2016. 

La primera fue interna y de índole civil: el conflictivo divorcio de Todisco y Ortiz Municoy, lo que obligó al apartamiento de Todisco y a una reconfiguración de los directorios. Ante este escenario, Carolina Pochetti y Daniel Muñoz recurrieron a su círculo familiar de confianza, delegando el mando formal de la estructura en Carlos Adolfo Gellert (primo hermano de Pochetti) y su esposa, la ciudadana mexicana Perla Aydee Puente Resendez. 

El segundo impacto, de carácter definitivo, fue la filtración internacional de los denominados Panama Papers en abril de 2016, que expuso públicamente a la firma matriz Gold Black Limited.

La revelación periodística desató un pánico total en la banda, acelerado además por el agravamiento de la salud de Muñoz, quien fallecería pocas semanas después. Es en este punto crítico donde el requerimiento judicial ubica la intervención del "escudo profesional" de la organización, comandado por el abogado Miguel Ángel Plo, su hija María Jesús Plo y el letrado Federico Zupicich

 

Este equipo legal abandonó las estrategias de retención de activos y ordenó una desinversión masiva y apresurada (panic selling) de todo el porfolio inmobiliario en los Estados Unidos para borrar cualquier rastro judicial.

Las maniobras de liquidación de activos se ejecutaron mediante transacciones relámpago a precios subvaluados o en operaciones de "pase" ficticio. 

Un ejemplo paradigmático recogido por los investigadores es el del inmueble comercial de Harbor Golden Inc. en Miami Shores: fue vendido en marzo de 2017 a la firma Greentree Holdings LLC por 4.800.000 dólares, la cual, apenas seis días después, lo revendió exactamente por el mismo valor a Miami 9005 LLC, una cáscara societaria constituida apenas 24 horas antes en el opaco estado de Delaware. 

Idéntica velocidad tuvo el desarme del departamento de Regalia, traspasado a una firma que lo volvió a vender a las 72 horas perdiendo más de un millón de dólares en el camino.

Para terminar de asegurar la impunidad y alejar los capitales del alcance de la justicia federal argentina, la organización criminal requirió el asesoramiento técnico de operadores financieros de alto vuelo institucional. 

Según la acusación, Jorge Isidro Baltazar Bounine convocó al contador Juan Manuel Campillo, exministro de Hacienda santacruceño, para coordinar la ingeniería financiera de fuga final. 

Por estas gestiones de desarme corporativo, Campillo recibió la suma de 200.000 euros en efectivo directamente de manos de Bounine en una propiedad residencial de Tigre.

Los fondos remanentes de las masivas ventas en Estados Unidos no regresaron jamás a la Argentina, sino que fueron atomizados y distribuidos geográficamente en una tercera fase de lavado. 

Millones de dólares salieron de las cuentas del Bank of America del grupo criminal hacia empresas de logística, electrónica y computación en Delaware y California, tales como Cono Sur Logistics Corporation y Three Trees International Inc.. 

Simultáneamente, otra porción sustancial de la fortuna fue reconducida a cuentas del Banco Mercantil del Norte en México, ligadas a corporaciones aztecas como Xangar Negocios S.A. de C.V..

En paralelo a la ruta norteamericana y mexicana, se probó la existencia de ramificaciones de inversión en Sudamérica y Oceanía. 

El empresario Carlos Temístocles Cortez, socio histórico de los hermanos Leonardo y Rubén Llaneza en el negocio farmacéutico de Santa Cruz, combinó su patrimonio formal con los dividendos de Muñoz. Cortez adquirió de forma directa la lujosa residencia "Lobo Viejo" en Punta Ballena, Uruguay, que pertenecía originariamente a Muñoz y Pochetti. 

Además, la justicia detectó que este grupo empresario ramificó sus inversiones ocultas mediante fideicomisos en Nueva Zelanda (Orion Trust) y en las Islas Turks y Caicos (Woodhaven Limited).  

El requerimiento de elevación a juicio presentado ante los tribunales federales se sostiene sobre un volumen probatorio abrumador e inédito. 

El expediente cuenta con documentación bancaria y societaria provista de forma directa por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos bajo la denominada "Operación Tango", los registros de flujos de la ex Banca Privada de Andorra, exhortos de México y Uruguay, y los cruces de llamadas de la Policía Federal Argentina. 

Con los principales acusados embargados por sumas multimillonarias y bajo prisión preventiva, la causa entra en su recta final, marcando un hito en la persecución penal del lavado de dinero transnacional de origen político. 

Justicia federal investiga al titular de la ARCA por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos

Según informa La Nación, el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi libró exhortos internacionales a los Estados Unidos con el objetivo de avanzar en la investigación criminal que involucra al actual titular de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), Andrés Gerardo Vázquez

La medida judicial busca determinar de manera fehaciente si el funcionario es el propietario real de tres inmuebles ubicados en el estado de Florida, los cuales no habrían sido incluidos en sus declaraciones juradas patrimoniales.


 La resolución del magistrado atiende de forma directa al requerimiento formulado por el titular de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), Sergio Rodríguez.

El fiscal general propuso una serie de medidas de prueba adicionales para profundizar la pesquisa por presunto enriquecimiento ilícito, lavado de activos y evasión fiscal.

Asimismo, la PIA considera que el Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal ya cuenta con evidencias suficientes para indagar a Vázquez por el delito de omisión maliciosa de datos.

El entramado de sociedades y los bienes en Florida

De acuerdo con la reconstrucción patrimonial efectuada por los organismos de investigación, los departamentos situados en la ciudad de Miami fueron adquiridos entre los años 2013 y 2015. Las operaciones se realizaron a través de dos firmas constituidas en Panamá: Alcorta Corp. y Pompeya Group Corp. 

Ambas estructuras jurídicas pasaron en 2016 al control de Galanthus Capital Limited, una sociedad radicada en las Islas Vírgenes Británicas en cuyos registros Andrés Gerardo Vázquez figura expresamente como beneficiario final. Adicionalmente, se constató que desde el año 2021 las hijas mellizas del funcionario ejercen los cargos de secretaria y tesorera en las dos sociedades panameñas.

La Procuraduría reunió diversos indicios comerciales y fácticos para sostener que Vázquez es el verdadero titular de los bienes, valuados en más de dos millones de dólares:

  • Pago de tributos: El funcionario y su exesposa, Silvia Ivone Rodríguez (quien también se desempeña como funcionaria de la ARCA), abonaron de forma particular tasas e impuestos municipales de los inmuebles en Florida por un monto aproximado de 136.000 dólares entre 2014 y 2018, recibiendo reembolsos a sus nombres.
  • Uso familiar y domicilios: Las hijas del imputado residen desde 2022 en una unidad del complejo Sunny Isles vinculada a Pompeya Group Corp. Por otra parte, el domicilio particular de Vázquez en el barrio de Puerto Madero, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quedó registrado ante las autoridades de Florida como la sede oficial de Alcorta Corp.
  • Inconsistencia financiera: El dictamen de la PIA expone una severa desproporción en el flujo de fondos. En el período previo a la adquisición de un departamento en el complejo Icon Brickell, el investigado declaró disponibilidades líquidas por 40.000 dólares, una cifra marcadamente inferior a los 1.100.000 dólares que demandaron las transacciones inmobiliarias de las firmas vinculadas.


Ramificaciones locales y el uso de sociedades pantalla

La hipótesis del Ministerio Público Fiscal, donde también interviene el fiscal federal Guillermo Marijuan, extiende la sospecha hacia la firma Consultora San Andrés SA. Esta empresa, controlada en un 51% por Vázquez junto a su hermana, carece de empleados registrados pero llegó a registrar la titularidad de cuatro vehículos de forma simultánea. 

Según los investigadores, la firma habría otorgado un préstamo financiero al funcionario para la adquisición de su vivienda en Puerto Madero, una maniobra que la fiscalía encuadra en el posible uso de una "sociedad pantalla" para canalizar dinero no declarado.

Bajo la lupa judicial se encuentra además la compra, efectuada en 2018, de un departamento tríplex de 318 metros cuadrados en el edificio Los Molinos Building (Faena Properties), también en Puerto Madero.

Dicha propiedad fue escriturada por un valor cercano a los 226.000 dólares, un monto que la PIA califica como un claro indicio de subvaluación, dado que unidades de idénticas características en la zona se comercializaban por más del doble de ese valor.

Requerimientos de información y plazos procesales

A fin de constatar el origen y destino de los fondos, el juez Martínez de Giorgi ordenó librar exhortos a las entidades bancarias estadounidenses Bank of America, PNC y Wells Fargo para acceder a los extractos financieros de Vázquez y su núcleo familiar, así como para verificar la existencia de cuentas operadas por Alcorta Corp. y Pompeya Group Corp.  

Del mismo modo, se solicitó formalmente a las autoridades de los Estados Unidos el registro detallado de los movimientos migratorios del grupo familiar. 

En el ámbito local, los pedidos de informes fueron dirigidos a la propia ARCA, al Colegio de Escribanos y al Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Fuentes de los tribunales federales de Comodoro Py señalaron que los plazos de la causa supeditan su avance a la cooperación internacional de las autoridades norteamericanas, un trámite que puede demorar desde unos meses hasta más de dos años en caso de mediar pedidos de aclaración técnica. 

Por su parte, en el entorno del Poder Ejecutivo, Vázquez alegó de manera informal que las propiedades pertenecerían a un tercero cuya identidad no ha sido aportada ni ratificada formalmente en el expediente judicial. 

El reproche penal por la presunta omisión maliciosa abarca los períodos fiscales que van de 2012 a 2015, y el correspondiente al año 2023.

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