miércoles, 14 de octubre de 2026

La Justicia multa al Gobierno por incumplir el financiamiento universitario y expone el ajuste que también golpea a policías, médicos y militares

El juez Martín Cormick aplicó astreintes de $100.000 diarios al jefe de Gabinete, Diego Santilli, por desobedecer una cautelar ratificada por la Corte Suprema. La medida se conoció en la víspera de la Quinta Marcha Universitaria Federal, en un contexto donde el recorte salarial impulsado por el ministro de Economía, Luis Caputo, afecta por igual a universidades, hospitales, fuerzas de seguridad y Fuerzas Armadas.

La Justicia federal dispuso este miércoles multas diarias de $100.000 al jefe de Gabinete de Ministros, Diego Santilli, por el incumplimiento de la medida cautelar que obliga al Poder Ejecutivo a actualizar los salarios docentes y no docentes universitarios, así como las becas estudiantiles, según lo establecido por la Ley de Financiamiento Universitario.

La decisión fue adoptada por el juez Martín Cormick, titular del Juzgado Contencioso Administrativo Federal Nº 11, un día antes de la Quinta Marcha Universitaria Federal convocada para este jueves frente al Congreso. El magistrado fundamentó la sanción “atento el incumplimiento verificado” y en cumplimiento del apercibimiento dispuesto el pasado 30 de septiembre.

Una cautelar ratificada por la Corte Suprema que el Gobierno desobedeció

La cautelar que el Gobierno se negó a acatar fue dictada en diciembre de 2025 por el mismo juez Cormick, convalidada por la Cámara Federal en lo Contencioso Administrativo en marzo de 2026 y ratificada por la Corte Suprema de Justicia en junio del mismo año. La medida ordena al Ejecutivo cumplir con los artículos 5° y 6° de la Ley de Financiamiento Universitario: el primero establece la actualización salarial desde diciembre de 2023 con un porcentaje no menor a la inflación acumulada; el segundo dispone la actualización de las becas estudiantiles.

Según estimaciones del sistema universitario, la recomposición salarial pendiente asciende aproximadamente al 33%. El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) había denunciado ante el juez el incumplimiento del Gobierno tras el vencimiento del plazo de cinco días que se le había otorgado para cumplir con las recomposiciones.

El juez había declarado la semana pasada la inconstitucionalidad del tramo del Decreto N.º 759/2025 mediante el cual el Gobierno condicionó la aplicación de la ley a que el Congreso especificara las partidas presupuestarias de las que surgirían los recursos. El magistrado calificó esa estrategia como un “mecanismo extraconstitucional” y una instancia de veto no prevista en la Constitución Nacional, y remarcó que el artículo 9 de la propia ley universitaria otorgaba herramientas suficientes para que el Poder Ejecutivo reasignara los créditos necesarios.

Aunque el Gobierno apeló y el magistrado concedió el recurso —suspendiendo así la sentencia de inconstitucionalidad—, la cautelar que obliga a actualizar salarios y becas continúa vigente. Ante el incumplimiento, la Justicia avanzó ahora con las astreintes diarias, un paso más tras dos intimaciones previas que el Ejecutivo desatendió.

El mismo ajuste que golpea a policías, médicos y militares

El incumplimiento del financiamiento universitario no es un hecho aislado. Se enmarca en una política de ajuste salarial sistemática implementada por el ministro de Economía, Luis Caputo, que aplica la misma lógica de aumentos por debajo de la inflación a todos los sectores del Estado nacional, convalidada por el presidente Javier Milei.

Las cifras del recorte son contundentes. En mayo de 2026, el Gobierno oficializó una poda de $2,5 billones sobre el presupuesto votado por el Congreso, equivalente al 1,6% del total. Las áreas más afectadas incluyeron Salud —con una reducción de $70.000 millones, incluyendo el PAMI—, Seguridad —con $25.664 millones menos— y Defensa, que perdió más de $46.000 millones destinados al alistamiento operativo de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Armada.

Fuerzas de seguridad. Un agente de la Policía Federal cobra cerca de $750.000 de bolsillo, mientras que el salario básico de un agente policial se sitúa en $230.000, un monto insuficiente considerando el riesgo diario que enfrentan. El personal de las Fuerzas Armadas que custodia instalaciones estratégicas percibe entre $600.000 y $700.000 mensuales, cifras que en muchos casos se ubican por debajo de la línea de pobreza.

Fuerzas Armadas. La situación en Defensa es particularmente crítica. El 60% del personal militar se encuentra por debajo de la línea de pobreza en materia salarial, y un ingresante en el Ejército gana menos de $700.000 mensuales. Según un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el presupuesto de Defensa pasó de $8.700.000 millones a $5.700.000 millones a valores de 2026, una caída del 34%.

Personal de salud. Los hospitales universitarios dependientes de la UBA advirtieron que solo podían garantizar atención por 45 días más debido a la falta de fondos. El 80% del personal hospitalario percibe ingresos por debajo de la línea de pobreza: médicos residentes con dedicación exclusiva cobran $1.500.000, enfermeros $1.100.000 y personal administrativo y de limpieza $1.000.000. Los recursos nacionales para la salud pública cayeron un 34% en términos reales entre 2023 y 2025.

La paritaria del sector público sellada en agosto de 2026 contempló un aumento acumulado de apenas 6,8% entre septiembre y diciembre —1,90% en septiembre, 1,80% en octubre, 1,60% en noviembre y 1,50% en diciembre— más un bono de $80.000, una pauta muy por debajo de la inflación proyectada. Ese mismo esquema se aplicó a militares y fuerzas de seguridad, lo que en la práctica implicó una nueva pérdida de poder adquisitivo para todos los trabajadores del Estado.
Solo las universidades judicializaron el conflicto

La diferencia sustancial entre las universidades y los demás sectores afectados radica en la respuesta institucional. Mientras policías, militares, médicos y empleados públicos absorbieron el ajuste sin recurrir a instancias judiciales, el Consejo Interuniversitario Nacional y la Universidad de Buenos Aires presentaron un amparo colectivo que derivó en la cautelar hoy ratificada por la Corte Suprema y en las astreintes que ahora pesan sobre Santilli.

El rector de la Universidad Nacional de Rosario y presidente del CIN, Franco Bartolacci, valoró la decisión judicial: “No solo es importante que haya fijado una multa diaria, sino que lo haya hecho responsabilizando a una autoridad concreta y no al Estado en abstracto”. El juez Cormick dejó abierta la posibilidad de que, si el Gobierno persiste en el incumplimiento, las sanciones económicas se extiendan a otros funcionarios, incluyendo a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.

Un superávit construido sobre salarios degradados

Detrás de las cifras fiscales que el Gobierno exhibe como logro —un superávit financiero sostenido y una meta elevada a $3,2 billones— se encuentra una realidad que diversos economistas han calificado sin eufemismos. El tándem Milei-Caputo “es experto en dibujar el superávit primario y financiero a fuerza de ajuste en el gasto público y el abultamiento de la llamada deuda flotante”, que surge de la diferencia entre gastos devengados y los efectivamente pagados. La deuda flotante acumulada en el primer trimestre de 2026 equivalió al 9,7% del total devengado, con las remuneraciones entre los rubros más afectados.

En términos concretos, los salarios públicos acumulan una caída del 37% en dos años, según datos del Indec. El propio Caputo reconoció que “los salarios siguen rezagados” y que “todavía tienen que recuperar”. Mientras tanto, los ministros y secretarios nacionales recibieron una actualización que llevó sus haberes de $2,8 millones a más de $5 millones mensuales.

La degradación salarial en defensa, seguridad y salud ha tenido consecuencias operativas concretas: deserción récord de militares, renuncias masivas en las fuerzas que custodian al propio presidente y un sistema hospitalario al borde del colapso. El ajuste, presentado como una herramienta para ordenar las cuentas públicas, ha operado en los hechos como una transferencia de recursos desde los trabajadores del Estado hacia la meta fiscal.

La Quinta Marcha Universitaria y la respuesta en las calles

La Quinta Marcha Universitaria Federal, convocada para este jueves a las 13 frente al Congreso, pondrá el foco en la situación judicial que atraviesa el conflicto. En la Ciudad de Buenos Aires, la UBA convocó a concentrar desde las 13 en Plaza Houssay y marchar a las 14 desde Córdoba y Junín rumbo al Congreso, donde a las 16 está previsto el acto central.

En la previa, estudiantes universitarios desplegaron un cronograma de actividades que incluyó clases públicas, cortes, tomas, asambleas y vigilias. Ayer hubo clases públicas durante toda la jornada en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, acompañadas por cortes en Puan y Rivadavia, y por la tarde comenzó la toma de esa facultad, prevista hasta la movilización del jueves.

La convocatoria excede el reclamo universitario y se articula con otros sectores afectados por el mismo ajuste. “Saquemos la bronca a las calles. Por la universidad pública, la tierra y la emergencia en discapacidad. Abajo todo el DNU 70/23. ¡Paro general ya!”, concluye la convocatoria difundida por los organizadores.

La baja del empleo registrado no se detiene: en un año se perdieron 136.500 puestos de trabajo

El empleo registrado en Argentina volvió a caer en julio, según el último relevamiento de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad.

En julio hubo una baja neta de 26.600 puestos formales. En la serie desestacionalizada, la reducción fue de 15.500 puestos.

Respecto de un año atrás, se perdieron 136.500 puestos declarados ante la Seguridad Social.

La población con trabajo registrado alcanzó en julio las 12.726.000 personas. En junio había sido de 12.752.600.

En julio de 2025 sumaban 12.862.500. En julio de 2023 habían sido 13.305.300.

Eso implica 579.300 empleos formales menos que en julio de 2023.

En la comparación interanual, el sector asalariado privado cayó 2,2%, con 134.500 personas menos. El sector público bajó 0,7%, con 22.800 trabajadores menos.

El trabajo en casas particulares registró una variación positiva de 0,5%, con 2.000 trabajadores más. El trabajo independiente creció 0,7%, con 18.900 personas más.

Dentro del trabajo independiente hubo dinámicas diferenciadas. Los aportantes al monotributo aumentaron 2,7%, con 58.800 personas más.

Los monotributistas sociales se redujeron 11,3%, con 28.200 personas menos. Los trabajadores autónomos cayeron 3%, con 11.700 personas menos.

En agosto, la Encuesta de Indicadores Laborales marcó que el empleo privado registrado se mantuvo estable en el total de los aglomerados urbanos.

Sin embargo, en términos interanuales se observó un descenso de 0,9% frente a agosto de 2025.

El informe oficial señaló que, desde septiembre de 2023, el empleo asalariado formal del sector privado muestra una tendencia descendente.

La caída fue especialmente pronunciada en el primer trimestre de 2024. Luego se moderó y se estabilizó hacia la segunda mitad de ese año.

Entre octubre y diciembre de 2024 se observó una recuperación moderada. Esa mejora permitió recobrar parcialmente las pérdidas acumuladas.

Durante los primeros meses de 2025, el empleo permaneció prácticamente sin variaciones.

A partir de junio de 2025 retomó una trayectoria descendente. Esa fase contractiva se extendió durante el segundo semestre de 2025, con un ritmo promedio mensual de -0,2%.

La tendencia continuó en el primer trimestre de 2026, aunque con una intensidad más moderada: -0,1% promedio mensual.

Las caídas del segundo trimestre de 2026 y, más recientemente, las de julio representan una continuidad del proceso de destrucción del empleo asalariado privado, según el informe.

Por sectores, en julio tres ramas mostraron aumentos, tres se mantuvieron estables y ocho presentaron disminuciones.

Los aumentos se registraron en Explotación de minas y canteras (+0,4%), Pesca (+0,1%) y Suministro de electricidad, gas y agua (+0,1%).

Se mantuvieron estables Servicios sociales y de salud; Enseñanza; y Servicios comunitarios, sociales y personales.

Entre las mayores caídas figuran Construcción (-0,6%), Intermediación financiera (-0,4%) y Transporte, almacenamiento y comunicaciones (-0,3%).

También bajaron Comercio y reparaciones (-0,3%), Hoteles y restaurantes (-0,3%) e Industrias manufactureras (-0,3%).

lunes, 12 de octubre de 2026

Comienza en Comodoro Py el juicio a Alejandra Gils Carbó por el direccionamiento de la licitación del edificio de la Procuración General

El Tribunal Oral Federal 8 dio inicio al juicio oral y público contra la exprocuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, por el presunto direccionamiento de la licitación que derivó en la compra del edificio de la calle Perón 667, actual sede del Ministerio Público Fiscal. 

La acusación, sostenida por el fiscal general Marcelo Colombo, imputa a la exfuncionaria el delito de negociaciones incompatibles con la función pública, una figura penal que castiga al funcionario que se interesa en un contrato administrativo para un beneficio propio o de terceros, y que prevé penas de uno a seis años de prisión e inhabilitación especial perpetua.

El debate, que se extenderá con audiencias semanales y la declaración de alrededor de un centenar de testigos, no solo alcanza a Gils Carbó. En el banquillo también se sientan Juan Carlos Thill, productor de seguros; Bárbara Jaureguiberry, representante de Jaureguiberry Asesores Inmobiliarios; y Adrián González Fischer, exdirectivo de Arfinsa Argentina Financiera S.A., la firma que vendió el inmueble al organismo. La composición del tribunal, integrado por Gabriela López Iñíguez, Nicolás Toselli y Sabrina Namer, y la presencia del fiscal Colombo configuran el marco institucional de un proceso que llega a esta instancia tras más de cinco años de instrucción.

El origen de la causa se remonta a 2016, cuando una denuncia puso el foco sobre la adquisición del inmueble, concretada en 2013 por 43,85 millones de pesos. La investigación quedó inicialmente en manos del fiscal Eduardo Taiano y del juez federal Julián Ercolini, quienes reconstruyeron una operación que, según la hipótesis acusatoria, habría sido acordada de antemano con los vendedores y luego revestida de legalidad mediante una licitación pública. 

En octubre de 2017, Ercolini procesó a Gils Carbó por presunta administración fraudulenta, pero la Cámara Federal porteña descartó que estuviera acreditado un perjuicio económico para el Estado y reencauzó la imputación hacia las negociaciones incompatibles, al entender que existían elementos para investigar el supuesto direccionamiento del proceso de contratación.

Uno de los ejes centrales de la acusación es la cadena de comisiones que se activó alrededor de la operación inmobiliaria. Según el requerimiento de elevación a juicio, Arfinsa, empresa del Grupo Bemberg, vendió el edificio a la Procuración y pagó 7,7 millones de pesos a Jaureguiberry Asesores Inmobiliarios por tareas de asesoramiento; esta inmobiliaria, a su vez, abonó 3 millones de pesos a Juan Carlos Thill por su intervención en el trámite. 

Para los investigadores, ese pago no fue casual: Thill es medio hermano de Guillermo Bellingi, quien por entonces se desempeñaba como subdirector general de la Procuración y tuvo participación directa en el procedimiento licitatorio.

La figura de Guillermo Bellingi resultó clave en la reconstrucción de los hechos. Según la acusación, Bellingi habría aportado información privilegiada a los oferentes antes de que la licitación se hiciera pública, permitiéndoles preparar la documentación y presentarse en condiciones ventajosas. 

Correos electrónicos incorporados al expediente muestran que Thill envió a Jaureguiberry el “pliego definitivo” de la licitación el 11 de marzo de 2013, con el número de expediente y el de la licitación pública 01/2013, semanas antes de que el proceso se formalizara. Ese intercambio, revelado por Infobae, se convirtió en una de las pruebas centrales para sostener que la compulsa fue diseñada a medida del edificio que finalmente se adquirió.

La muerte de Bellingi, ocurrida pocos días antes del inicio del juicio, introdujo un giro inesperado en el proceso. El exfuncionario fue hallado sin vida en la localidad platense de Villa Elisa, con una herida de arma blanca en el tórax, y la policía bonaerense investiga un posible suicidio. 

Bellingi estaba imputado y debía declarar en el debate; con la incorporación de su certificado de defunción al expediente, el tribunal quedará en condiciones de declarar extinguida la acción penal en su contra. Su desaparición física priva al juicio de uno de los principales señalados por la acusación como el articulador interno de la maniobra, aunque su rol y sus vínculos con Thill seguirán siendo materia de análisis a partir de la prueba documental ya reunida.

Gils Carbó, que ejerció como procuradora general entre 2012 y 2017, sostuvo desde el inicio de la investigación que no cometió ninguna irregularidad y que desconocía el parentesco entre Thill y Bellingi. 

En su indagatoria, calificó de “risible” la idea de que se hubiera beneficiado con una comisión y atribuyó el “negocio oculto” exclusivamente a Bellingi, a quien dijo haber suspendido apenas se enteró de las irregularidades. Su defensa cuestionó el procesamiento y planteó que durante la instrucción nunca se demostró una conducta ilícita atribuible a la exfuncionaria, argumentos que no impidieron que el expediente llegara a la instancia oral.

El expediente también expone una diferencia sustancial de precio que la acusación considera reveladora. Según el requerimiento fiscal, una licitación anterior, la N.º 17/2012, habría permitido adquirir el inmueble por cerca de 27 millones de pesos, frente a los 43,85 millones que finalmente pagó el Ministerio Público Fiscal. 

Para los investigadores, esa diferencia no se explica por variaciones de mercado, sino por el sobreprecio derivado de la estructura de comisiones y del direccionamiento del proceso. La Cámara Federal, sin embargo, descartó que estuviera probado un perjuicio económico contra el Estado, lo que acotó la imputación al terreno de las negociaciones incompatibles.

El juicio deberá determinar si existió un acuerdo previo entre funcionarios de la Procuración y los vendedores del inmueble para orientar la licitación, y cuál fue la intervención concreta de cada uno de los acusados. 

La hipótesis central sostiene que la licitación fue utilizada para dar apariencia de legalidad a una decisión ya tomada, y que las comisiones pagadas a Thill y Jaureguiberry funcionaron como el mecanismo de retribución por esa operación. La defensa de Gils Carbó, en cambio, insiste en que el procedimiento contó con la intervención de múltiples áreas técnicas y que el precio abonado fue inferior a la tasación judicial, lo que descartaría cualquier beneficio indebido.

El debate que comienza en Comodoro Py no solo definirá la responsabilidad penal de la exprocuradora y de los otros tres acusados. También pondrá a prueba la solidez de una investigación que se extendió por casi una década, que sufrió reencuadres jurídicos y que perdió a uno de sus imputados centrales en circunstancias aún no esclarecidas del todo. 

La muerte de Bellingi, las comisiones millonarias y el supuesto direccionamiento de la licitación configuran un entramado en el que las relaciones personales, los intereses comerciales y las decisiones administrativas se entrelazan de un modo que el tribunal deberá despejar con pruebas y no con inferencias.

Planillas Fantasmas, Trenes y Hospitales: Cómo se relaciona el caso de Miguel Angel Montiel, ARSAT, y el Hospital El Dique de Ensenada

Un cabo de la Policía Federal denunció una red de defraudación en la Superintendencia Federal de Transporte. La respuesta institucional fue una citación médica con dirección falsa, un sumario con nueve cargos, también sufrió un robo en su domicilio. 

Los hilos de la trama se cruzan con contrataciones direccionadas en ARSAT, subsidios millonarios en el transporte y guardias médicas que nunca se prestaron en hospitales bonaerenses.

El caso que destapó la olla

El miércoles 4 de febrero de 2026, a las 10:40 de la mañana, el cabo Miguel Ángel Montiel, de 39 años, se esposó a las rejas perimetrales de la Casa Rosada. Vestía el uniforme de la Policía Federal Argentina (PFA) y portaba su arma reglamentaria, que entregó minutos después al personal de custodia. Acompañado por su esposa, Ana Clara Ganci, y sus tres hijos pequeños, desplegó una bandera con una inscripción que condensaba su denuncia: "PFA. Corrupción Superintendencia de Transporte".

Montiel no protestaba solo por un reclamo salarial. Denunciaba un sistema de defraudación al Estado mediante "planillas fantasmas", "puestos fantasmas" y "brigadas que no son pagadas". 

Según su testimonio, la cúpula de la Superintendencia de Transporte obligaba al personal subalterno a cubrir servicios de prevención en trenes y estaciones fuera de su horario laboral y sin remuneración alguna, bajo amenaza de sanciones administrativas o sumarios. 

Mientras él y sus compañeros realizaban esas tareas "gratis", incluso yendo solos a requisar furgones con presencia de estupefacientes, en los registros oficiales figuraban otros efectivos que no prestaban el servicio pero sí cobraban los adicionales.

"Se ve mucha corrupción de puestos fantasmas y de brigadas que no son pagadas", declaró Montiel durante la protesta. "La Policía Federal ponen 10 y son tres. Pasaban más costos de los que eran".

El cabo apuntó directamente contra el comisario general Omar Farías, titular de la Superintendencia de Transporte, actualmente Jefe del Departamento Federal de Coordinación (DFC, la otra pata de la PFA conjuntamente con la DFI, a quién la vicepresidente de la nación Victoria Villarruel denominó como una "fantochada"). 

"Quien firma y aprueba los pedidos es el comisario general Omar Farías. Farías maneja todo, él me dijo que no está al tanto de la corrupción. El personal de ferrovía entraba a la oficina del jefe como si fuera su casa", afirmó. También señaló a los subcomisarios Jesús Gabriel Gómez y Sebastián Hernán Martínez como conocedores directos de las maniobras.

La protesta duró casi una hora y concluyó tras la intervención de un equipo de psicólogos del Hospital Churruca y la mediación del superintendente de Asuntos Internos, Néstor Zoya, y el comisario inspector de Casa Rosada, Federico Guarrochena.

El flujo del dinero: de las planillas a los bolsillos

La denuncia de Montiel describe un circuito de defraudación que operaba en dos niveles. En el primero, los servicios de policía adicional, una modalidad por la cual efectivos policiales brindan seguridad paga a instituciones y eventos, se facturaban por una cantidad de agentes y horas que nunca coincidía con la prestación real.

Se declaraban, por ejemplo, diez efectivos asignados a una brigada cuando solo tres cumplían el servicio. La diferencia entre lo cobrado y lo efectivamente pagado a los agentes constituía una "caja negra" administrada por los jefes.

El segundo nivel involucraba los "contenedores que se cubren en estaciones a las que no va personal" y el "pago de embajadas". Montiel detalló que existían asignaciones presupuestarias para custodiar infraestructura ferroviaria y sedes diplomáticas que se facturaban al Estado pero que no contaban con personal desplegado. 

 

Esos fondos, según su testimonio, terminaban engrosando la estructura de recaudación irregular de la Superintendencia.

La magnitud del desvío no está cuantificada oficialmente, pero el contexto salarial permite dimensionar la escala. 

Montiel percibía al momento de la denuncia un sueldo de 700.000 pesos mensuales, muy por debajo del RIPTE (1.600.000 pesos), lo que lo obliga a trabajar como mecánico para sostener a su familia. 

"Si Montiel no hace mecánica, mis hijos no comen", declaró su esposa. La precariedad de los suboficiales contrasta con el volumen de fondos que, según la denuncia, circula por la Superintendencia de Transporte, un área que el propio Montiel describió como "una mina de oro".

La máquina de deslegitimar: citación falsa, patologización y sumario

La respuesta institucional a la denuncia de Montiel no fue una investigación interna. Fue una operación burocrática destinada a desacreditar al denunciante y fabricar una causa de despido.

El primer movimiento fue la patologización. Fuentes de la Policía Federal filtraron a la prensa que Montiel presentaba "un cuadro de alteración psicológica", supuestamente exacerbado por la influencia de su esposa.

Esta narrativa se materializó en una notificación oficial firmada por la principal Alejandra N. Marelli, jefe de Servicio de la División Operaciones Judiciales de Asuntos Internos, que citaba a Montiel a una Junta de Reconocimiento Médico el jueves 5 de febrero a las 10:00 horas en la Avenida General Hornos 168, C.A.B.A.

El problema era que esa dirección no existe. La dirección correcta de la División Junta Permanente de Reconocimientos Médicos es General Hornos 768. La diferencia entre un "1" y un "7" en un teclado es, como señaló la ciudadana Ximena de Tezanos Pinto, "muy difícil de confundir" incluso en un error de tipeo. 

"Me huele que fue adrede. Me cuesta mucho aceptar que fue un error de tipeo, el 1 está muy lejos del 7 en el teclado, en una computadora tanto como un teléfono", escribió De Tezanos Pinto en la red social X. El periodista Fabián Waldman exhibió públicamente el documento oficial, validando la existencia de la citación con la dirección errónea.

La maniobra era simple pero efectiva: al consignar datos falsos, la institución se aseguraba de que el agente no se presentara en el lugar correcto, lo que permitía labrar un acta por inasistencia injustificada y proceder a sanciones que deslegitimaran su reclamo. El objetivo era desviar el foco de la corrupción denunciada hacia una supuesta indisciplina del denunciante, según diversas interpretaciones.

El segundo movimiento fue el sumario administrativo. La PFA abrió el expediente N.º 465-18-000.267/2026, firmado por Elisa María Ana Tarnoski, jefe de Departamento Investigaciones Administrativas con jerarquía de comisario inspector. La cédula enumeraba nueve cargos disciplinarios vinculados principalmente a manifestaciones públicas, entrevistas periodísticas, publicaciones en redes sociales y denuncias formuladas contra autoridades de la fuerza.

Los cargos se sustentaban en conceptos jurídicamente vacuos como "afectar la imagen institucional", "generar desprestigio institucional" o "falta de sujeción al régimen general de la institución". El análisis jurídico del documento reveló además errores materiales graves para un acto administrativo de naturaleza sancionatoria: frases incompletas, opciones alternativas nunca definidas, como "se hizo presente / trasladó" o "personal médico / interviniente", y referencias ambiguas que evidenciaban falta de precisión en la formulación de los cargos.

Entre las expresiones transcritas por el propio sumario aparecen frases altamente críticas hacia la conducción institucional, como "Tengo más huevos que el jefe de Policía" y "Yo nunca voy a estar del lado de lo ilegal". La autoridad administrativa consideró que esas manifestaciones afectaron la imagen institucional de la fuerza.

El robo, en la noche del 12 de febrero de 2026, desconocidos ingresaron a la vivienda familiar de Montiel en horas de la noche. El inventario de lo sustraído sugiere un interés específico en información sensible más que en bienes de consumo general: se llevaron una notebook, un pendrive, una carpeta con documentación y 200.000 pesos. 

Las imágenes del dormitorio principal mostraban un cajón arrancado y arrojado sobre la cama, cubierta de pilas de ropa y papeles revueltos, evidenciando un registro exhaustivo. La esposa de Montiel envió una fotografía del desorden a las 10:40 de la mañana con un mensaje contundente: "Mi familia está en peligro".

El mismo modus operandi en ARSAT, el transporte y la salud

El caso Montiel no es un hecho aislado. Es la punta de un iceberg que conecta con una serie de causas judiciales en curso que comparten un mismo patrón: 

  • contrataciones direccionadas, 
  • servicios que se facturan sin prestarse, y 
  • una estructura administrativa diseñada para impedir el control.


ARSAT y el robo que destapó la trama

El 4 de enero de 2024, personal técnico de ARSAT descubrió que quince contenedores en un depósito de San Fernando operado por la contratista Argentina Logistic Services S.A. (ALS) habían sido violentados. Faltaban flejes de cobre y componentes internos de la Red Federal de Fibra Óptica (Refefo). Las cámaras de seguridad habían fallado "por un problema de firmware" exactamente entre el 21 de diciembre de 2023 y el 4 de enero de 2024, período en el cual la empresa no solicitó soporte técnico.

La investigación judicial, expediente FSM1924/2024, a cargo del fiscal Fernando Domínguez y el juez Lino Mirabelli, derivó en allanamientos que expusieron un entramado de sobornos, direccionamiento de contratos y lavado de activos. 

En el departamento de Facundo Leal, extitular de ARSAT y del ORSNA, la Policía Federal incautó drogas sintéticas, cocaína, ketamina y USD 650.000 en efectivo, ademas de divisas de otras especies.

El cruce de comunicaciones reveló el circuito de retornos. El 2 de marzo de 2022, Fernando Paredes (presidente de ALS) le escribió a Diego Padilla: "Dieguito vamos a tener disponible en lo de Mati US$15.000... Esto es para Pando por negocios ARSAT". El 16 de mayo, Paredes confirmó la entrega de sobornos a funcionarios: "El jueves vamos a ARSAT para darle US$6.000 a Gerardo, de los in y out del depósito y del movimiento de suelo".

El "Gerardo" mencionado es Gerardo Boschin, entonces subgerente de Compras y Contrataciones de ARSAT y hasta enero de 2026 presidente de Trenes Argentinos. Según la investigación, Boschin fue quien filtró el estado interno del expediente a los empresarios mientras el proceso administrativo avanzaba. El 6 de octubre de 2021, cuando el dictamen jurídico favorable todavía no había salido, Padilla le escribió: "Hola Gerardo, ¿cómo va? Me tienen con una pistola en la cabeza". Boschin respondió con una foto de Santiago Pando en la gerencia de ARSAT y el mensaje: "a mí también, tu representante no quiere cerrar nada".

El nivel de connivencia quedó registrado en los horarios de ingreso de las ofertas para el contrato del depósito: ALS a las 14:41, Transportes Padilla a las 15:09 y Tradelog a las 15:24. El vicepresidente de Transportes Padilla era padre de Diego Padilla, vicepresidente de ALS. Gastón Walter Padilla era director suplente en ALS y empleado en relación de dependencia en Tradelog. La competencia era una simulación.

Las arcas del Estado desembolsaron de forma directa US$ 1.930.861 y $40.300.000 hacia la logística de ALS.

La conexión con Trenes Argentinos y el transporte

La causa ARSAT salpica directamente a Trenes Argentinos. Boschin, el funcionario que filtró información y firmó las órdenes de compra irregulares en ARSAT, fue presidente de Trenes Argentinos hasta enero de 2026. La investigación busca esclarecer si estas metodologías se replicaron durante su liderazgo en la operadora ferroviaria estatal.


Pero la conexión con el transporte es más profunda. La Superintendencia de Transporte de la PFA, el área que Montiel denunció, presta servicios a áreas nacionales de transporte. La supervisión de esos servicios recae en la Subsecretaría de Transporte Ferroviario, liderada por Martín Gabriel Ferreiro, y en la Secretaría de Transporte, a cargo de Fernando Herrmann. En última instancia, la supervisión presupuestaria corresponde al Ministerio de Economía, dirigido por Luis Caputo.

El Ministerio de Economía está envuelto en una larga lista de casos de corrupción. En enero de 2026, cinco renuncias sacudieron el área de Transporte tras el escándalo por $30.000 millones en subsidios desviados mediante la alteración de validaciones en el sistema SUBE. La sombra del fraude rodeó la salida del secretario Luis Pierrini, y su sucesor, Fernando Herrmann, asumió con el cuestionamiento de no tener antecedentes en la gestión de servicios de transporte.

La Subsecretaría de Transporte Ferroviario, a cargo de Martín Gabriel Ferreiro, está implicada en el caso de Alejandro Javier Hibbert / Augusto Marini en Trenes Argentinos (SOFSE). Y la propia denuncia de Montiel sobre "planillas fantasmas" en la custodia ferroviaria apunta directamente a esta cadena de responsabilidades.

Guardias fantasmas en hospitales bonaerenses

El mismo modus operandi aparece en el Hospital El Dique de Ensenada, según una investigación de Josefina López Mac Kenzie, un centro de rehabilitación con menos de 80 camas y sin guardia externa. Desde junio de 2024, sus planillas registraron alrededor de 130 supuestos reemplazos de guardia por mes, totalizando desembolsos por $379.038.592 entre junio de 2024 y junio de 2026. Si el mecanismo se hubiera mantenido durante todo ese tiempo, el monto podría superar los $600 millones.

Las guardias, en su mayoría de 24 horas, se pagan a $303.983 cuando corresponden a días hábiles y a $364.128 si se trata de feriados. Algunos beneficiarios llegan a percibir adicionales de $1.500.000 o más. La investigación reveló que terapistas ocupacionales aparecen reemplazando a médicos clínicos, fonoaudiólogas a profesionales de terapia, y que figuran oftalmólogos y reumatólogos como responsables de guardias de 24 horas, pese a que el hospital está destinado a pacientes adultos en rehabilitación y no tiene embarazadas internadas.

Dos médicos cuyos nombres aparecen como "reemplazados" declararon desconocer esas supuestas guardias. Uno aseguró que estaba de vacaciones. Otro afirmó: "Yo nunca hice esas guardias, ni las cobré. Cuando supe que estaban usando mi legajo para 'pasar guardias', me indigné".

Las compras millonarias complementan el cuadro: una licitación privada con un solo oferente para adquirir 29.500 toallas y toallones de tela por $152.537.500 para un hospital con alrededor de 50 pacientes internados. Otra contratación incluyó 1.000 tampones, 600 pomos de protector solar, 1.200 dentífricos, 5.000 envases de alcohol en gel y 900 zoquetes, cotizada en $144 millones.

El marido de la directora del hospital, un bioquímico que aparece entre quienes figuran en las planillas de guardias, integró la comisión de preadjudicación de una contratación de servicios para el laboratorio.

La justicia: avances y sombras

La denuncia de Montiel recayó en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nro. 7, a cargo del Dr. Sebastián Casanello, con intervención de la Secretaría Nro. 13 del Dr. Pablo Lemos. El "Certificado de Denuncia" emitido el 4 de febrero detalla que la causa, caratulada "SU DENUNCIA", fue registrada bajo el registro interno N° 14/2026 en la División Operaciones Judiciales de la Dirección General de Asuntos Internos de la PFA.

En la causa se imputa a una extensa lista de efectivos de la División Comisaría FF.CC. Belgrano Norte: los subcomisarios Jesús Gabriel Gómez, David Antonio Ramírez y Sebastián Hernán Martínez, el principal Miguel Ángel Gómez, la subinspector Cecilia Beatriz Rejas, el subinspector Facundo Emanuel Cabañas, los ayudantes Lautaro Nicolás Fernández, Lucas Eduardo Guzmán y Luciana Anahí Ocampo.

Sin embargo, el avance de la causa es incierto. El propio Montiel manifestó que no fue convocado para la presentación de prueba documental. Hasta mayo de 2026, no trascendieron avances significativos. La intervención del juez Casanello es vista como la única garantía para romper el círculo de encubrimiento que, según Montiel, permite que "el personal de ferrovía entre a la oficina del jefe como si fuera su casa".

En la causa ARSAT, la situación es diferente. El 30 de septiembre de 2026, los fiscales Fernando Domínguez y Sergio Rodríguez solicitaron el procesamiento de Facundo Leal y otras nueve personas por el direccionamiento de contratos a favor de ALS. Para los fiscales, las explicaciones de los acusados "son vanos intentos de mejorar la situación procesal" y la prueba reunida alcanza "con una carga probatoria pocas veces vista". La nueva prueba, secuestrada en un allanamiento a ARSAT del 28 de mayo de 2026, refuerza la hipótesis de una competencia simulada.

Facundo Leal, detenido desde mayo de 2026, se defendió con un escrito en el que sostuvo que no tenía un cargo que le permitiera intervenir en la licitación y que no tuvo participación en la contratación. Su defensa cuestionó que aparece en la causa a partir de un mensaje telefónico donde dos personas imputadas hablan entre sí y uno menciona: "Facundo pidió que suban el precio". La defensa señala que esa expresión no alude necesariamente a Leal, sino que puede tratarse de cualquier otra persona con el mismo nombre de pila.

El chofer personal de Facundo Leal durante más de seis años aportó precisiones que complican la situación del exfuncionario. Reconoció haber trasladado personalmente una valija desde la Ciudad de Buenos Aires hasta Mendoza en febrero de 2026 —el mismo mes en que Leal renunció al ORSNA—, la cual fue secuestrada en un departamento de la avenida Boulogne Sur Mer con US$ 1.700.000 en su interior. El testigo describió además el uso recurrente de "mochilas raras" que eran depositadas en el baúl del vehículo oficial durante lapsos de dos a tres días y luego selectivamente reemplazadas tras reuniones reservadas.

Los beneficiarios y los perjudicados

Los beneficiarios de este entramado son una red de funcionarios, empresarios y prestanombres que se enriquecieron a costa del erario público. Los patrimonios de los implicados en la causa ARSAT se multiplicaron drásticamente coincidiendo con las fechas de adjudicación. Gerardo Boschin adquirió una camioneta VW Highline en noviembre de 2021. Facundo Leal compró una Ford F150 Lariat V8 4x4 en mayo de 2021, una Volkswagen Amarok en julio de 2022, y sumó una Ford Ranger Raptor y un vehículo Can-Am Maverick X3 en 2023. Su esposa patentó una BMW X5 en junio de 2021. Pablo Gastón Pagani pasó de declarar $1.997.362 en 2020 a $18.708.140 al cierre de 2023.

Los perjudicados son, en primer lugar, los suboficiales de la Policía Federal que cobran salarios de $700.000 a $800.000, muy por debajo del RIPTE de $1.600.000, y que son obligados a cubrir servicios sin remuneración bajo amenaza de sanción. En segundo lugar, los ciudadanos que financian con sus impuestos servicios de seguridad que nunca se prestan. Y en tercer lugar, los pacientes de hospitales como El Dique, cuyos recursos se desvían hacia guardias inexistentes mientras el complejo médico Churruca, según la denuncia de Montiel, se encuentra desfinanciado.

El silencio oficial

Hasta el momento, el silencio oficial ha sido la respuesta predominante. Ni el Comisario General Luis Alejandro Rollé, jefe de la Policía Federal Argentina, ni la Ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, han emitido comunicados sobre la denuncia de Montiel ni sobre los cuestionamientos planteados contra el procedimiento disciplinario.

La propia ministra Monteoliva había asegurado horas antes del incidente que "se está trabajando" en la mejora de salarios y el sistema de salud. Pero la situación de Montiel expone la grieta entre el discurso oficial y la realidad operativa de los agentes.

La falta de pronunciamiento de las máximas autoridades de seguridad ante una denuncia de fraude al Estado y persecución laboral dentro de sus propias filas genera un vacío institucional que la investigación judicial deberá llenar con urgencia. Pero la experiencia de Montiel, con denuncias previas que "nunca llegan a ningún lado" porque "se cubren entre todos", sugiere que la impunidad tiene raíces profundas y que la máquina de deslegitimar denunciantes sigue operando.

El resultado del descargo administrativo de Montiel podría transformarse en un caso testigo sobre los límites entre disciplina institucional, libertad de expresión, protección de denunciantes y transparencia dentro de una de las principales fuerzas federales del país. Pero para que eso ocurra, la justicia debe actuar con la misma urgencia con la que la burocracia policial actuó para citarlo a una dirección falsa, someterlo a una revisión psiquiátrica y abrirle un sumario por nueve cargos que, en rigor, solo describen su decisión de denunciar.

domingo, 11 de octubre de 2026

El Post Office firma el contrato para sustituir Horizon tras tres meses de bloqueo por una impugnación del licitador perdedor

El Post Office firmó el 24 de agosto de 2026 el contrato de 169,2 millones de libras con OneView Commerce para sustituir el sistema Horizon. El nuevo sistema será una plataforma de punto de venta electrónico (EPOS) de tipo comercial estándar, es decir, un software ya existente que se adapta a las necesidades del cliente en lugar de crearse desde cero. El acuerdo pertenece al Lote 2 del plan de reemplazo. Debía firmarse el 3 de junio, pero se retrasó seis veces por una impugnación de Escher, la empresa que había quedado finalista y perdió la licitación.

La licitación se dividió en dos partes. El Lote 1, adjudicado a Accenture por 322,8 millones de libras, cubre el mantenimiento del sistema antiguo de Fujitsu durante la transición. Ese contrato se firmó meses antes sin problemas. El Lote 2, ahora firmado con OneView Commerce, servirá para construir la nueva plataforma que reemplace definitivamente al software de Fujitsu. La idea era que Accenture mantuviera el sistema funcionando mientras OneView Commerce desarrollaba el sustituto.

El retraso no fue un simple trámite. Según reveló Computer Weekly, Escher presentó una impugnación formal ante el Post Office. Alegaba que su oferta había sido puntuada incorrectamente y que debería haber ganado el contrato. Incluso habría reclamado una indemnización por lucro cesante, es decir, por las ganancias que dejó de obtener. La ley británica de contratación pública obliga a esperar un tiempo entre la adjudicación y la firma. Ese plazo se extendió una y otra vez, hasta seis ocasiones, mientras se resolvía la disputa.

Escher no es una empresa cualquiera en esta historia. Fue la que suministró el middleware Riposte, la capa de software sobre la que Fujitsu construyó Horizon. Riposte gestionaba la transmisión de datos entre las oficinas de correos y los centros de datos del Post Office. Nunca se ha sugerido que el software de Escher fuera defectuoso. Sin embargo, un antiguo desarrollador del sistema original declaró a Computer Weekly en 2021 que el fallo principal de Horizon estaba en cómo se escribían los datos sobre Riposte. Que Escher volviera a pujar por sustituir el sistema que ayudó a construir generó incomodidad entre los afectados.


A esa incomodidad se sumó otro dato delicado. En julio de 2025, Computer Weekly reveló que al menos dos antiguos ejecutivos del Post Office, con décadas de servicio en la empresa, formaban parte del equipo de Escher que competía por el contrato. Esos exdirectivos habían visitado la sede central del Post Office semanas antes de la licitación. Aunque Escher no fue señalada como responsable del fallo del software, la presencia de antiguos cargos del Post Office en el equipo de una empresa vinculada al sistema original fue vista por muchos como una elección difícil de aceptar.

En paralelo a la firma con OneView, el Post Office adjudicó a Escher un contrato separado de 14,4 millones de libras. El acuerdo, sin licitación competitiva, es para desarrollar su Product Journey Engine (PJE), un módulo de software que permite configurar transacciones postales complejas dentro de la nueva arquitectura. La adjudicación directa se justificó porque Escher es la única propietaria de la propiedad intelectual y del código fuente de ese producto.

El Post Office, Escher y el Departamento de Negocios y Comercio se negaron a confirmar o desmentir las reclamaciones. La única declaración oficial del Post Office señaló que, conforme a la ley de contratación pública, existe un período obligatorio de espera y que las conversaciones con los licitadores durante ese período son confidenciales. Un abogado especializado en contratación pública, que pidió no ser identificado, resumió la situación: aunque el Post Office cumplió formalmente con el procedimiento, "obviamente ha habido un desaguisado en el proceso". Añadió que la verdadera pregunta pendiente es cuánto más costará todo esto al contribuyente.

La decisión de externalizar el reemplazo responde a un diagnóstico muy duro sobre el intento anterior. El presidente del Post Office, Nigel Railton, declaró en octubre de 2024 ante la investigación pública sobre el escándalo Horizon que el proyecto New Branch IT, destinado a sustituir Horizon con desarrollo interno, estaba "condenado al fracaso desde el principio". Railton identificó dos decisiones equivocadas: la de "salir de Horizon" sin una visión de futuro, y la de construir el sistema en casa. "Creo, por mi experiencia, que esto siempre estuvo configurado para fracasar", afirmó. Un informe de la Infrastructure and Projects Authority ya había calificado el proyecto como "actualmente inalcanzable", con presupuestos que se inflaron de 180 a 1.100 millones de libras.

El contrato fue firmado bajo la supervisión de Neil Brocklehurst, consejero delegado del Post Office desde septiembre de 2024. Brocklehurst llegó procedente del grupo Camelot y defendió el acuerdo señalando que la incorporación de los nuevos socios tecnológicos permitirá "acelerar la introducción de una nueva plataforma más sencilla de operar" y mejorar la eficiencia en toda la red de oficinas. La presidenta de OneView Commerce, Linda Palanza, destacó que su solución se basa en tecnología cloud nativa, es decir, que funciona en internet sin necesidad de grandes instalaciones locales, y que no requerirá personalizaciones, un cambio de filosofía frente al software a medida que caracterizó a Horizon.

El escándalo Horizon fue destapado por Computer Weekly en mayo de 2009. Cientos de subpostmasters fueron procesados por delitos de fraude y falsedad contable que en realidad eran consecuencia de errores del software. Muchas de esas condenas fueron anuladas por el Tribunal de Apelación. El caso ha sido calificado como el mayor error judicial de la historia británica. Por eso, sustituir el sistema no es solo una operación tecnológica: es una pieza clave de la reparación institucional. Sin embargo, el retraso acumulado y la opacidad de la disputa con Escher dejan abierta una pregunta: si la nueva plataforma llegará a las oficinas antes de que la actual generación de subpostmasters haya dejado de esperar.

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