A pesar de la promesa presidencial de eliminarlos, decenas de fideicomisos continúan operativos bajo la órbita del Ministerio de Economía. Mientras se registra una baja ejecución en obras, la oposición impulsó una causa penal por el presunto desvío de los recursos correspondientes al sistema vial.
Durante los primeros dos años de la presidencia de Javier Milei, los fondos fiduciarios estatales acumularon un superávit cercano a los US$ 3.000 millones, los cuales fueron colocados mayoritariamente en instrumentos financieros para sostener el "déficit cero". A pesar de que el mandatario prometió eliminarlos por considerarlos "cajas de la política", en la actualidad entre 27 y 29 fideicomisos continúan vigentes o en proceso de liquidación, administrados bajo la supervisión del Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo. A través del decreto N° 215/2024, dicha cartera fue designada para ejercer la dirección de todos los fondos integrados con bienes del Estado Nacional.
De acuerdo con balances contables y planillas de la Oficina Nacional de Presupuesto (ONP), el superávit financiero de estos fideicomisos ascendió a $1,86 billones en 2024 (US$ 1.978 millones) y a $1,23 billones en 2025 (US$ 973 millones). En lugar de aplicarse a los fines específicos establecidos por ley, un porcentaje elevado de la recaudación se destinó a la compra de letras del Tesoro, bonos públicos y plazos fijos en el Banco Nación. Para 2026, las planillas presupuestarias prevén que el Gobierno coloque $1,33 billones adicionales en estas inversiones financieras.
Los datos oficiales coinciden con los relevamientos realizados desde la oposición. Alejandro "Topo" Rodríguez, ex diputado y actual director del Instituto Consenso Federal, precisó que los fondos registraron un superávit superior a los US$ 3.000 millones acumulados hasta 2025. A partir de la ejecución del primer trimestre del año, el dirigente proyectó que para fines de 2026 se sumarán otros US$ 956 millones, alcanzando un total cercano a los US$ 4.000 millones en tres años.
Esta reasignación de los recursos derivó en un expediente judicial focalizado en el Fondo Fiduciario del Sistema Vial Integrado (SisVial), que se nutre del impuesto a los combustibles líquidos. La diputada nacional Victoria Tolosa Paz presentó una denuncia en la justicia federal contra el ministro Caputo, acusándolo de no utilizar el dinero para el arreglo de rutas y desviarlo para financiar al Tesoro. Según sostiene la presentación, de los $1,503 billones recaudados en un período de dos años y medio, solo se aplicaron $394.406 millones a su destino específico, registrando una subejecución del 73,8%.
La información contable del SisVial detalla que, al 31 de mayo de 2026, el fondo mantenía más de $1,001 billones en inversiones financieras y $37.761 millones inmovilizados en cuenta corriente, totalizando más de $1,038 billones ajenos a la obra pública. Durante los primeros cinco meses de este año, se ejecutó apenas la cuarta parte de lo recaudado. Al respecto, el vocero presidencial, Adrián Ravier, reconoció que el Gobierno utiliza recursos de este fondo con el objetivo de lograr el equilibrio fiscal.
El freno en la inversión vial fue contrastado con el estado de las rutas nacionales. Un relevamiento de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FePeViNa) analizó 22 accidentes ocurridos entre junio y julio de 2026, con un saldo de 29 fallecidos. De los 17 siniestros con datos disponibles sobre el Índice de Estado de la calzada, el 64,7% tuvo lugar en tramos calificados como "malos" por la propia Dirección Nacional de Vialidad (DNV). Además, los registros muestran que el 52,7% de los pagos por obras del SisVial en los primeros cinco meses del año se desembolsaron durante "ventanas legislativas" coincidentes con votaciones sensibles en el Congreso.
La dinámica de subejecución y capitalización financiera se repite en otras cajas operativas, como el Fondo Fiduciario Sistema de Infraestructura del Transporte, el destinado a Consumos Residenciales de Gas y el Fondo de Infraestructura Hídrica. Este último recaudó $399.541 millones entre enero de 2024 y marzo de 2026, pero gastó solo el 25% de sus recursos en obras, colocando el excedente en instrumentos financieros. Para 2026, el Ministerio de Economía proyecta asignar casi la totalidad de su resultado financiero positivo a inversiones, pese a que debe solventar proyectos hídricos rezagados, como los de la cuenca del río Salado en la provincia de Buenos Aires.
En paralelo, el Gobierno avanza con modificaciones estructurales en otros fondos. El Fondo de Integración Socio Urbana (FISU), inicialmente manejado por Sebastián Pareja y destinado a urbanizar villas de emergencia, sufrió un recorte del 94% en sus desembolsos luego de que una medida cautelar del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) frenara la disolución anunciada por Milei. Esta decisión paralizó 636 proyectos e implicó la colocación de miles de millones de pesos en letras, bonos y fondos comunes de inversión. Por su parte, el Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP), tutelado hasta fines de junio por Noelia Ruiz, dejó de recibir a principios de año los aportes de las ensambladoras, aunque mantiene operativos los proyectos que ya habían sido aprobados.
Finalmente, los resultados oficiales del primer trimestre de 2026 exponen que los excedentes crecen a un ritmo mayor al estipulado presupuestariamente. El Fondo de Energías Renovables (Foder) acumuló en tres meses 3,5 veces el resultado financiero que tenía proyectado para la totalidad del año, mientras que el Fondo de Promoción de la Economía del Conocimiento (Fonpec) llegó a marzo superando en 7,7 veces su proyección anual.




