jueves, 5 de marzo de 2026

Cuestionamientos por designaciones transitorias y excepciones normativas en el Ministerio de Seguridad Nacional

Las recientes resoluciones administrativas firmadas por la ministra Alejandra Monteoliva al frente del Ministerio de Seguridad Nacional volvieron a generar cuestionamientos en ámbitos administrativos, jurídicos y sindicales debido al uso reiterado de designaciones “con carácter transitorio” acompañadas de excepciones explícitas a normas que regulan el acceso a cargos públicos dentro de la administración nacional.

Las observaciones surgieron tras la publicación en el Boletín Oficial de las resoluciones 177/2026 y 178/2026, mediante las cuales se dispuso la designación de funcionarios en cargos jerárquicos dentro de la estructura del ministerio por un plazo de ciento ochenta días hábiles.

Designaciones con excepción al régimen de empleo público

La Resolución 177/2026 dispuso la designación de Karina Lorena Scalise como Coordinadora de Ceremonial de la Dirección de Comunicación Institucional, mientras que la Resolución 178/2026 designó a Lisandro Manuel Franco como Director de Normativa y Legislación dentro de la Unidad Gabinete de Asesores.

En ambos casos se autorizó el pago del suplemento por función ejecutiva previsto en el Convenio Colectivo de Trabajo Sectorial del Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP), homologado mediante el Decreto 2098/2008.

Sin embargo, las resoluciones establecen expresamente que las designaciones se realizan “con carácter de excepción respecto a las disposiciones del artículo 14” de dicho convenio colectivo. Ese artículo establece los mecanismos de acceso a cargos mediante concursos públicos o sistemas formales de selección destinados a garantizar igualdad de oportunidades, transparencia e idoneidad en el ingreso a la administración pública.

Si bien el régimen permite designaciones transitorias en circunstancias excepcionales, especialistas en derecho administrativo advierten que el uso reiterado de esta modalidad puede derivar en un mecanismo que, en la práctica, permite ocupar cargos jerárquicos sin atravesar los procedimientos competitivos previstos por la normativa vigente.

Impacto sobre el principio constitucional de idoneidad

El debate también se vincula con el principio de idoneidad consagrado en el artículo 16 de la Constitución de la Nación Argentina, que establece que el acceso a los empleos públicos debe basarse exclusivamente en la capacidad e idoneidad de las personas.

En ese marco, analistas de administración pública sostienen que el uso de designaciones transitorias con excepciones al régimen de concursos puede debilitar los mecanismos institucionales diseñados para garantizar que los cargos sean ocupados por profesionales seleccionados mediante procesos transparentes.

Posibles responsabilidades administrativas

Desde el punto de vista administrativo, diversas fuentes jurídicas sostienen que el uso sistemático de designaciones excepcionales podría configurar eventuales irregularidades dentro del régimen disciplinario de la función pública.

Entre las posibles faltas administrativas que podrían investigarse se encuentran:

  • Desviación de poder, si se comprobara que la herramienta legal de la designación transitoria fue utilizada con una finalidad distinta a la prevista por la normativa.

  • Incumplimiento de los deberes de funcionario público, si se acreditara que las autoridades omitieron aplicar los procedimientos de selección establecidos en el régimen de empleo público.

  • Violación de principios de transparencia y acceso igualitario al empleo público, previstos tanto en la normativa administrativa como en el marco constitucional.

Este tipo de irregularidades suele ser materia de análisis por organismos de control administrativo del Estado, así como por auditorías internas o externas.

Posibles implicancias penales

En el plano penal, juristas señalan que, dependiendo de las circunstancias y de la eventual existencia de beneficios indebidos, determinadas conductas vinculadas con la designación arbitraria de funcionarios podrían ser analizadas a la luz de figuras previstas en el Código Penal de la Nación Argentina.

Entre las figuras que eventualmente podrían ser evaluadas en investigaciones judiciales se mencionan:

  • Abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público (artículo 248), cuando un funcionario dicta resoluciones contrarias a la Constitución o a las leyes vigentes.

  • Nombramientos ilegales o irregulares en la función pública, cuando se acreditara que el acto administrativo se aparta deliberadamente del marco legal vigente.

  • Administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública, en caso de que se comprobara que el nombramiento generó beneficios económicos indebidos o perjuicio al erario público.

  • Tráfico de influencias, si se demostrara que los nombramientos se realizaron en favor de personas vinculadas políticamente o por relaciones personales.

La eventual configuración de estas figuras dependería de la existencia de pruebas que acrediten intencionalidad, perjuicio concreto o la violación deliberada del marco normativo.

Contexto salarial y crisis en las fuerzas federales

El debate sobre las designaciones ocurre además en un contexto de creciente malestar dentro de las fuerzas federales que dependen del ministerio.

Diversos informes internos y sindicales indican que gran parte del personal operativo percibe salarios cercanos a los 900.000 pesos mensuales, cifra considerablemente inferior al promedio registrado por el indicador salarial RIPTE, que se ubicaría en torno a 1.600.000 pesos.

La diferencia salarial impacta directamente en el financiamiento de las obras sociales del personal de seguridad y defensa, cuyo funcionamiento depende en gran medida de los aportes salariales de los afiliados.

Especialistas en seguridad social advierten que la caída relativa de los salarios reduce la capacidad financiera de estas instituciones, generando déficits estructurales que afectan la cobertura médica del personal y sus familias. En algunos casos se registran demoras en prestaciones, restricciones en servicios y conflictos con prestadores de salud.

Debate institucional abierto

En este contexto, las resoluciones firmadas por la ministra Monteoliva reactivaron el debate sobre la gestión de recursos humanos dentro del Ministerio de Seguridad Nacional y sobre la utilización de mecanismos excepcionales para la cobertura de cargos públicos.

Mientras desde el ámbito oficial se sostiene que las designaciones transitorias son herramientas legales previstas para asegurar la continuidad administrativa, distintos sectores plantean que su utilización reiterada, acompañada de excepciones a normas concursales, podría afectar los principios de transparencia, mérito e idoneidad que rigen el acceso a la función pública en la Argentina.

El tema se inscribe en una discusión más amplia sobre el funcionamiento del sistema de empleo público y sobre las prioridades presupuestarias dentro del área de seguridad, especialmente en un contexto marcado por tensiones salariales y por la crisis que atraviesan los sistemas de salud vinculados al personal de las fuerzas federales.

Designación del nuevo Ministro de Justicia: interrogantes normativos, éticos e institucionales

El Poder Ejecutivo Nacional formalizó el 4 de marzo de 2026 la designación del nuevo titular del Ministerio de Justicia mediante el Decreto 133/2026, firmado por el presidente Javier Milei. La norma aceptó la renuncia del entonces ministro Mariano Cúneo Libarona y dispuso, a partir del 5 de marzo, la designación de Juan Bautista Mahiques en ese cargo.

El decreto invoca el artículo 99 inciso 7 de la Constitución de la Nación Argentina, disposición que establece la facultad del Presidente para nombrar y remover a los ministros del Poder Ejecutivo. Desde el punto de vista estrictamente formal, la decisión se encuentra dentro de las atribuciones constitucionales del jefe de Estado. Sin embargo, la modalidad en que se produjo la transición y las decisiones administrativas adoptadas por el funcionario designado abrieron interrogantes en el plano normativo, institucional y ético.

Licencia como fiscal general y continuidad en el cargo judicial

Al momento de su designación, Mahiques se desempeñaba como fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires. En lugar de presentar su renuncia a ese cargo, el propio funcionario firmó una resolución mediante la cual se concedió a sí mismo una licencia extraordinaria sin goce de haberes por ejercicio transitorio de otro cargo, con vigencia a partir del 5 de marzo y mientras dure su desempeño como ministro o hasta el final de su mandato como fiscal.

En el mismo acto administrativo, el funcionario dispuso que el fiscal general adjunto, Javier Martín López Zavaleta, quede a cargo de la función durante el período de licencia.

Este mecanismo genera cuestionamientos desde la perspectiva institucional. El Ministerio Público Fiscal posee un diseño constitucional que busca asegurar autonomía e independencia respecto de los otros poderes del Estado. La permanencia formal en el cargo —aunque sea mediante licencia— mientras se asume una función política dentro del Poder Ejecutivo plantea dudas acerca de la separación funcional entre el ámbito judicial y el político.

Aspectos normativos e institucionales

En términos jurídicos, el debate se centra en la compatibilidad entre el ejercicio de un cargo político de máxima jerarquía dentro del Poder Ejecutivo y la conservación del estatus de magistrado del Ministerio Público.

Si bien la licencia extraordinaria puede estar prevista en determinados reglamentos administrativos, la situación resulta excepcional cuando se trata de un fiscal general, cuya función implica dirigir la política de persecución penal en su jurisdicción. La posibilidad de regresar al cargo una vez finalizada la función política podría generar tensiones con el principio de independencia judicial y con la percepción pública de imparcialidad.

Asimismo, la circunstancia de que la licencia haya sido otorgada mediante una resolución firmada por el propio funcionario agrega un elemento adicional de controversia, ya que concentra en una misma persona la decisión sobre su situación funcional y la determinación del reemplazo temporario.

Dimensión ética y de integridad pública

Más allá de la legalidad formal de los actos administrativos, el caso también plantea interrogantes en el plano ético y de integridad institucional. Los estándares contemporáneos de gobierno abierto y ética pública suelen recomendar la renuncia o desvinculación plena de cargos judiciales o de control cuando un funcionario pasa a desempeñar una función política dentro del Poder Ejecutivo.

Este principio busca evitar conflictos de interés potenciales, preservar la confianza pública en la independencia de las instituciones y garantizar que las funciones judiciales no queden condicionadas por vínculos políticos previos o futuros.

En ese marco, la permanencia en el cargo de fiscal general mediante licencia, sumada a la facultad ejercida por el propio funcionario para otorgársela, puede interpretarse como una práctica institucional discutible desde el punto de vista de la transparencia y de las buenas prácticas en la administración pública.

Un debate sobre estándares institucionales

La designación del nuevo ministro de Justicia se realizó dentro de las facultades constitucionales del Poder Ejecutivo. No obstante, las circunstancias administrativas que rodearon la transición abrieron un debate más amplio sobre los estándares de independencia institucional, los límites entre funciones judiciales y políticas, y los criterios éticos que deberían regir el acceso y ejercicio de los cargos públicos de mayor jerarquía.

En un sistema republicano, estas discusiones adquieren relevancia no sólo por su impacto inmediato en la organización del Estado, sino también por su efecto en la confianza pública hacia las instituciones encargadas de garantizar el funcionamiento del sistema de justicia.

sábado, 28 de febrero de 2026

Designaciones excepcionales, prórrogas y cargos “ad honorem”: crecen las críticas por incumplimientos normativos en la administración pública nacional

La publicación de la Resolución 187/2026 del Ministerio de Economía, firmada por el ministro Luis Andrés Caputo, volvió a exponer un mecanismo administrativo que especialistas en derecho público califican como una práctica sistemática de apartamiento de las reglas de acceso al empleo estatal. El acto dispuso la designación transitoria y “ad honorem” de Alan Rolando Francisco Lerra como Director de Recursos Humanos de la Dirección General de Administración de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, organismo descentralizado que actúa en la órbita de la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía de la Nación Argentina, a cargo de Fernando Herrmann.

Vale recordar que la causa ANDIS, donde "cargos políticos" fueron designados y terminaron involucrados en la causa, tales Javier Ignacio Cardini y Ornella Calvete.

Así como también el caso del policía federal Miguel Montiel también tienen sus aristas relacionadas con el ministerio de Economía conducido por Luis Caputo.

La resolución reconoce expresamente un elemento que, para juristas consultados, resulta central: la designación fue autorizada “con carácter excepcional” debido a que el funcionario designado no reúne los requisitos mínimos establecidos en el artículo 14 del Convenio Colectivo del Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP). Es decir, el propio acto administrativo admite el incumplimiento de las condiciones exigidas por la normativa vigente para ocupar el cargo.

Excepción sobre excepción

El expediente EX-2025-112531262-APN-SICYT#JGM se apoya en un extenso entramado normativo —entre ellas las leyes 26.363 y 27.798 de Presupuesto General de la Administración Nacional para 2026, los decretos 1787/2008, 2098/2008, 50/2019, 958/2024, 1148/2024 y 934/2025, así como diversas resoluciones administrativas— para justificar la medida. Sin embargo, especialistas sostienen que la acumulación de excepciones reglamentarias no corrige el problema de fondo: el apartamiento del régimen ordinario de selección por idoneidad.

La propia resolución admite además que la designación queda exceptuada de restricciones establecidas por decretos recientes que limitaban la cobertura de cargos vacantes. Para expertos en derecho administrativo, esta situación configura un esquema donde la regla general —la cobertura mediante concursos y requisitos técnicos— queda desplazada por mecanismos excepcionales que terminan operando como práctica habitual.

El principio constitucional vulnerado

El artículo 16 de la Constitución Nacional establece que el acceso a los empleos públicos debe regirse exclusivamente por la idoneidad. Este principio, según doctrina constitucional consolidada, no es meramente declarativo sino operativo: obliga al Estado a garantizar procesos objetivos y verificables de selección.

En el caso analizado, la resolución reconoce simultáneamente tres elementos críticos: la existencia de un cargo vacante financiado, la falta de cumplimiento de requisitos mínimos por parte del designado y la autorización excepcional para cubrirlo igualmente. Para especialistas, esta combinación implica una contradicción directa con el estándar constitucional, ya que la idoneidad deja de ser condición previa para convertirse en una exigencia diferida o eventual.

El alcance real de un cargo “ad honorem”

Uno de los argumentos utilizados habitualmente para justificar este tipo de designaciones es su carácter “ad honorem”. No obstante, expertos advierten que la ausencia de remuneración no limita en absoluto las facultades administrativas del cargo.

La Agencia Nacional de Seguridad Vial, creada por la ley 26.363 con autarquía económica y financiera, posee capacidad jurídica para actuar tanto en el ámbito público como privado. En ese contexto, la Dirección de Recursos Humanos interviene en decisiones vinculadas a administración de personal, circuitos administrativos, validaciones internas y procesos que pueden impactar indirectamente en contrataciones, compras y asignación de recursos.

Desde el punto de vista jurídico, el ejercicio de funciones estatales no depende del salario percibido sino de las competencias delegadas. Por ello, especialistas advierten que un funcionario “ad honorem” puede ejercer poder administrativo pleno, incluyendo la posibilidad de impulsar actos que generen efectos económicos o contractuales dentro del organismo.

Prórrogas transitorias que se vuelven permanentes

La resolución establece un plazo de ciento ochenta días hábiles para regularizar la cobertura del cargo mediante los sistemas de selección previstos en el SINEP. Sin embargo, analistas señalan que la reiteración histórica de designaciones transitorias y sus sucesivas prórrogas ha generado un fenómeno estructural: cargos ocupados durante años sin concurso efectivo.

Este mecanismo, sostienen, produce una distorsión del régimen de empleo público, ya que transforma la excepcionalidad en regla y vacía de contenido los procedimientos competitivos diseñados para garantizar igualdad de acceso y profesionalización administrativa.

Legalidad formal versus legitimidad institucional

El acto administrativo destaca la intervención del servicio jurídico permanente y del área competente del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, lo que otorga plena validez formal a la medida. Sin embargo, especialistas advierten que la legalidad formal no necesariamente equivale a legitimidad institucional.

El uso reiterado de excepciones previstas en normas reglamentarias puede construir un “manto de legalidad” que encubra decisiones discrecionales incompatibles con el espíritu del sistema constitucional. En términos jurídicos, la desviación no radicaría en la inexistencia de norma habilitante, sino en su utilización sistemática para evitar el cumplimiento del régimen ordinario.

Consecuencias para el Estado de Derecho

Para constitucionalistas y especialistas en administración pública, el impacto trasciende un nombramiento individual. La designación de funcionarios sin cumplimiento de requisitos mínimos, aun bajo figuras transitorias o “ad honorem”, afecta principios estructurales del sistema republicano: igualdad ante la ley, transparencia administrativa y control ciudadano sobre el ejercicio del poder estatal.

El problema se agrava cuando quienes acceden a cargos mediante excepciones adquieren capacidad real de decisión dentro de organismos con autonomía financiera y operativa, como ocurre con la Agencia Nacional de Seguridad Vial. En ese escenario, sostienen los expertos, la discrecionalidad administrativa puede expandirse sin los contrapesos que ofrecen los concursos públicos y los estándares técnicos obligatorios.

Un debate institucional pendiente

La Resolución 187/2026 ordena que el cargo sea cubierto conforme a los procedimientos vigentes dentro del plazo establecido. No obstante, el reconocimiento explícito del incumplimiento de requisitos mínimos y la autorización excepcional para designar igualmente al funcionario reavivaron cuestionamientos sobre la utilización recurrente de mecanismos extraordinarios en la administración pública nacional.

Para especialistas, la reiteración de estas prácticas no constituye un problema meramente administrativo sino institucional: cuando la idoneidad deja de ser requisito efectivo para ejercer funciones públicas, advierten, se debilitan simultáneamente la profesionalización del Estado, la confianza ciudadana y los fundamentos mismos del Estado de Derecho.

martes, 17 de febrero de 2026

Récord de gasto publicitario en la Provincia: 50 millones de dólares en pauta oficial durante 2025

Según un relevamiento de El Disenso, durante el ejercicio fiscal 2025, la Provincia de Buenos Aires ejecutó un presupuesto histórico destinado exclusivamente a la pauta publicitaria oficial.

La administración del gobernador Axel Kicillof desembolsó un total de $62.450.032.922 en concepto de propaganda y comunicación mediática.

Esta cifra monumental representa el equivalente a 50 millones de dólares gastados únicamente para reforzar el posicionamiento político gubernamental.

El incremento del gasto fue del 139% en términos nominales respecto al año anterior, duplicando lo ejecutado en 2024.

Este flujo de dinero evidencia cómo la pauta oficial funciona como un mecanismo de condicionamiento hacia los medios de comunicación.

La distribución arbitraria de estos recursos permite al poder ejecutivo influir directamente en la línea editorial de las empresas periodísticas.

Al financiar estructuras mediáticas con fondos públicos, se corre el riesgo de erosionar la independencia crítica del periodismo bonaerense.

Los datos revelan una fuerte concentración: más del 50% del presupuesto total quedó en manos de solo diez grupos empresariales.

El Grupo Indalo encabezó la lista de beneficiarios, recibiendo más de $7.681 millones durante el año electoral.

Le siguieron el Grupo América y el Grupo Crónica, consolidando una tendencia de asignación de recursos a grandes conglomerados.

El Grupo El Destape ocupó el cuarto lugar, sumando más de $3.349 millones a través de sus diversas plataformas.

Esta inyección de liquidez contrasta severamente con la falta de recursos en áreas críticas de la gestión provincial.

El récord en gasto comunicacional se produjo en simultáneo con graves deudas en el sistema sanitario y conflictos con IOMA.

Mientras se transferían miles de millones a los medios, los hospitales provinciales enfrentaban reclamos por falta de insumos y pagos.

Asimismo, las paritarias docentes y estatales cerraron por debajo de la inflación, perdiendo poder adquisitivo frente al costo de vida.

Los fondos destinados a publicidad podrían haber financiado miles de salarios educativos o la compra de cientos de ambulancias.

La ministra Jesica Rey emitió 9.571 órdenes de publicidad, distribuidas de manera extremadamente desigual entre los medios registrados.

En el rubro digital, ElDestapeWeb.com lideró la recaudación con $2.597 millones, seguido por Infobae con $2.400 millones.

Se destaca la maniobra de "doble facturación" mediante portales espejo, como el caso de ElDestapeRadio.com, que sumó $725 millones adicionales.

La atomización de razones sociales dificulta la trazabilidad, pero los números confirman un financiamiento sostenido a medios afines.

Esta utilización de los recursos públicos plantea un debate ético sobre las prioridades de la administración en tiempos de crisis.

La pauta oficial deja de ser una herramienta de comunicación de actos de gobierno para convertirse en un sistema de premios y castigos.

El desvío de estos fondos priva a los contribuyentes de mejoras tangibles en infraestructura, seguridad y salud pública.

En definitiva, la gestión de 2025 priorizó la construcción de una narrativa favorable por sobre la resolución de las urgencias sociales.

Un puñetazo al salario: la crisis de la Policía Bonaerense estalla en Mar del Plata

Un grupo de oficiales retirados de la Policía Bonaerense y familiares de efectivos en actividad protagonizaron este lunes una violenta protesta frente a la comisaría 1ª de esta ciudad. La manifestación, que buscaba visibilizar el reclamo de aumentos salariales y mejoras en la obra social IOMA, terminó con un comisario agredido.

El comisario mayor Cristian Fontana, titular de la Jefatura Departamental, se acercó al lugar para dialogar con los manifestantes. Un video del momento muestra cómo un hombre mayor, que sostenía una bandera argentina, lo golpeó en el rostro con un puñetazo. Fontana no respondió a la agresión.

Los manifestantes presentaron un petitorio formal dirigido al ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso. Exigen un incremento salarial del 80% para todo el personal, sin distinción de jerarquía, y una actualización de las horas adicionales conocidas como CORES y POLAD.

Marcelo Carlos Di Pasqua, exjefe de la Departamental y actual abogado, es el vocero del reclamo. En la nota, advierte que los sueldos actuales "no superan los $900.000" para los oficiales, una cifra insuficiente para cubrir la canasta básica. "Hacen Uber para sobrevivir", señaló Di Pasqua en el documento.

La crítica situación salarial no es un secreto para las autoridades. El ministro Javier Alonso reconoció días atrás que "los sueldos en la Argentina son una miseria", admitiendo que un oficial en sus primeros años de carrera no alcanza a cubrir sus gastos básicos pese a percibir alrededor de un millón de pesos.

Esta realidad ha empujado a los efectivos al pluriempleo, un fenómeno que el propio Estado valida implícitamente al no garantizar un salario digno. Alonso confirmó que unos 30.000 policías bonaerenses se inscriben mensualmente para realizar trabajos de policía adicional (servicios privados) para complementar sus ingresos.

El ministro fue más allá y reveló las actividades que muchos efectivos realizan por fuera de la fuerza. "Tenemos muchos policías que, por ejemplo, están manejando autos de aplicaciones", combinando "el trabajo policial con el trabajo de policía adicional, más el trabajo en una aplicación".

En un giro que expone la desesperación económica, Alonso admitió que personal femenino de la fuerza ha recurrido a plataformas como OnlyFans para generar ingresos. El ministerio, lejos de solucionar la raíz del problema, se limita a asesorarlas "para que no cometan un acto de indisciplina".

El Estado no solo tolera este pluriempleo, sino que fomenta un sistema de ingresos precarios para sus agentes. Los salarios magros obligan a los policías a buscar alternativas, a menudo en horarios que deberían ser de descanso, afectando su rendimiento y su salud.

A esto se suma una estructura salarial que perjudica el futuro de los agentes. Gran parte de los ingresos se compone de ítems no remunerativos, que no aportan a la obra social IOMA ni al sistema previsional. Esto constituye un fraude de hecho, ya que reduce las contribuciones y deja a los policías con coberturas de salud deficientes y haberes jubilatorios miserables.

El problema de IOMA fue un eje central de la protesta en Mar del Plata. Los manifestantes denuncian que la obra social redujo drásticamente la lista de centros médicos y demora los pagos a prestadores, lo que en muchos casos suspende tratamientos y intervenciones quirúrgicas.

"Usted no ignora que los bajísimos sueldos... no alcanzan para cubrir una canasta básica", increpa Di Pasqua al ministro Alonso en la carta. El documento, que también reclama un 100% de aumento en el coseguro de medicamentos, será derivado al gobernador Axel Kicillof.

El contexto de ajuste nacional agrava la crisis provincial. Alonso recordó que el gobierno de Javier Milei le "quitó a la provincia de Buenos Aires doce mil millones de dólares" en dos años mediante la reducción de la coparticipación federal, limitando la capacidad de respuesta de la administración de Kicillof.

La violencia en la protesta opacó el reclamo de fondo. La fiscalía de turno ya investiga la agresión al comisario Fontana y trabaja en la identificación del agresor, utilizando el video del ataque que circula en redes y fue aportado por los propios manifestantes.

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