El Tribunal de Juicios y Apelaciones de Paraná condenó este lunes al contador Luis Alfonso Erbes, exsubsecretario de Presupuesto y Finanzas de la provincia de Entre Ríos, a tres años de prisión de ejecución condicional, inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos y una multa de 360.000 pesos, tras hallarlo culpable de delitos de corrupción vinculados a contrataciones estatales. La sentencia fue dictada por el juez Juan Malvasio, en el marco de un acuerdo de juicio abreviado en el que el propio imputado reconoció su participación en los hechos.
Según el fallo, Erbes fue responsable de cohecho pasivo, negociaciones incompatibles con la función pública y fraude a la administración pública, en una maniobra orientada a beneficiar a la empresa Relevamientos Catastrales S.A. en licitaciones de software impulsadas por el gobierno provincial durante la gestión de Sergio Daniel Urribarri.
Una trama de corrupción estructurada
La investigación, encabezada por los fiscales Patricia Yedro y Gonzalo Badano, determinó que Erbes integró una denominada “mesa de negociaciones” conformada por funcionarios del gobierno provincial. Este grupo, según la acusación, tenía como objetivo direccionar procesos licitatorios, entre ellos la Licitación Pública 01/08, para favorecer al empresario Diego Armando Cardona Herreros, con quien mantenían vínculos estrechos.
El mecanismo consistía en la adjudicación de contratos con sobreprecios cercanos al 25%. Ese excedente era identificado internamente bajo la sigla “PLM” y posteriormente distribuido entre los funcionarios involucrados como retorno económico por facilitar las contrataciones.
Pruebas documentales y circuito de pagos
Durante la investigación se secuestraron correos electrónicos y planillas de Excel que documentaban con precisión el esquema de pagos ilegales. En uno de esos registros se detallaba la asignación de montos bajo la denominación “PLM”, incluyendo una partida superior a 191.000 pesos destinada a las siglas “ZUR RUS”, identificadas como referencia a Humberto Flores y al propio Erbes.
Asimismo, se comprobó que Erbes percibía pagos mensuales fijos de 7.000 y 20.000 pesos, dependiendo del contrato en curso. A cambio, utilizaba su posición para agilizar pagos a la empresa contratista y brindar información privilegiada sobre pliegos licitatorios, lo que garantizaba ventajas competitivas indebidas.
Un patrón repetido dentro de la gestión
Con esta condena, Erbes se convirtió en el cuarto exfuncionario vinculado al urribarrismo en admitir el cobro de coimas. Previamente lo habían hecho Guillermo Smaldone, Miguel Ángel Ulrich y Humberto Flores, todos integrantes de la estructura administrativa durante la gobernación de Urribarri.
En tanto, la causa principal continuará en juicio oral para el exgobernador Sergio Daniel Urribarri, su socio Diego Armando Cardona Herreros y el entonces director de Informática Carlos Haidar, quienes enfrentan la posibilidad de penas de prisión efectiva.
Sanciones y condiciones impuestas
Además de la pena condicional y la inhabilitación perpetua, el tribunal dispuso que Erbes deberá cumplir durante tres años una serie de reglas de conducta: fijar domicilio en Paraná, realizar 96 horas anuales de trabajo no remunerado en una institución de bien público y abstenerse de realizar actos molestos hacia testigos del proceso.
En su resolución, el juez Malvasio calificó la evidencia como “irrefutable” y subrayó que el accionar del exfuncionario provocó un perjuicio patrimonial concreto al Estado, además de vulnerar los principios de transparencia en la administración pública.
Cómo fue posible la maniobra
El caso expone una combinación de factores estructurales que facilitaron la corrupción:
- Concentración de poder en procesos licitatorios, con escasos controles cruzados.
- Falta de trazabilidad pública en la elaboración de pliegos, lo que permitió introducir condiciones a medida.
- Débil control interno y externo, tanto administrativo como político.
- Relaciones personales entre funcionarios y empresarios, que erosionaron la imparcialidad.
- Uso de sistemas informáticos sin auditorías independientes, lo que facilitó manipular información y ocultar irregularidades.
La existencia de registros internos como el “PLM” evidencia incluso un grado de normalización del circuito de retornos, operando con lógica casi administrativa dentro de la estructura estatal.
Cómo prevenir hechos similares
Especialistas en administración pública y transparencia coinciden en que este tipo de maniobras puede reducirse mediante medidas concretas:
- Digitalización completa y abierta de licitaciones, con acceso público en tiempo real a pliegos, ofertas y adjudicaciones.
- Auditorías externas independientes y periódicas, tanto técnicas como financieras.
- Sistemas de alertas tempranas que detecten sobreprecios o patrones de adjudicación repetitivos.
- Protección efectiva a denunciantes (whistleblowers) dentro del Estado.
- Rotación de funcionarios en áreas sensibles, para evitar redes estables de connivencia.
- Participación de organismos de control y sociedad civil en procesos clave.
El caso Erbes no sólo marca un nuevo avance judicial en la investigación de la corrupción durante la gestión de Urribarri, sino que también deja al descubierto fallas sistémicas que, de no ser corregidas, pueden reproducir esquemas similares en distintos niveles del Estado.