El juez federal Marcelo Martínez de Giorgi sobreseyó este viernes a Javier Milei, a su hermana Karina y a otras nueve personas en la causa $LIBRA. Fue a pedido del fiscal Eduardo Taiano y con un fundamento: los hechos denunciados «no encuadran en una figura legal» (art. 336, inc. 3, CPPN). El sobreseimiento cierra el proceso para los once.
La investigación nació del tuit presidencial del 14 de febrero de 2025. El token pasó de 0,01 a casi 5 dólares, se desplomó en horas y unas pocas billeteras extrajeron unos 100 millones de dólares; más de 40.000 compradores quedaron con pérdidas. Esa secuencia es el dato más contundente del expediente.
El fallo, de 60 páginas, examina cuatro figuras: estafa (art. 172), tráfico de influencias (256 bis), abuso de autoridad (248) y negociaciones incompatibles (265). Ninguna se tuvo por configurada. Pero la carátula dice «cohecho»: el cohecho del artículo 256, invocado en la denuncia original, nunca fue analizado.
Un dato procesal define al caso: ninguna de las once personas investigadas fue citada a declaración indagatoria. El juez lo admite y lo justifica con jurisprudencia. El resultado llama la atención: se cerró una causa penal sin que ningún imputado haya explicado jamás, bajo acusación formal, las pruebas que lo comprometían.
Los argumentos del cierre
Para la estafa, la resolución exige un «engaño penalmente relevante» y concluye que nadie identificó la falsedad concreta que impulsó las compras. El juez reconoce que la investidura presidencial dio al token «una repercusión y una visibilidad particulares», pero sostiene que eso no basta para configurar un ardid defraudatorio.
Sobre Karina Milei pesan tres datos: autorizó el ingreso a Casa de Gobierno de Davis y Lipinski el 16 de julio de 2024, no asistió al Tech Forum y los empresarios Casares y Hoskinson no la señalaron entre quienes pedían dinero por reuniones. «Facilitar un contacto no equivale, sin más, a vender influencia», resume el fallo.
Para Javier Milei fue decisiva la Oficina Anticorrupción: el tuit fue un acto «de comunicación individual o privada», sin recursos públicos ni actos administrativos. La Presidencia, por su parte, informó que no existe acuerdo confidencial con Hayden Davis. La publicación, núcleo del caso, quedó así fuera de toda función pública.
El fallo se apoya en Estados Unidos: el Departamento de Justicia cerró el pedido de asistencia por insuficiencia de elementos y el tribunal federal de Manhattan desestimó el 29 de septiembre la demanda Hurlock c. Kelsier Labs, rechazando incluso una versión ampliada que sumaba los tokens $MELANIA, $ENRON y $TRUST.
Libertades conceptuales y pruebas incompletas
Primera tensión conceptual: el sobreseimiento se dicta por atipicidad, los hechos «no encuadran en una figura legal», pero la motivación repite fórmulas como «no se ha logrado acreditar» o «no se encontró evidencia». El estándar aplicado parece ser la insuficiencia probatoria, no la ausencia de delito.
Esa insuficiencia fue, en parte, autoproducida. La UFECI no completó los estudios de trazabilidad «por falta de herramientas técnicas bajo licencia», y la propia resolución admite que los informes de la DATIP perdieron valor por un acceso indebido a documentación reservada que luego trascendió a la prensa (sumario MPF 769/2026).
El teléfono de Mauricio Novelli contenía una nota que aludía a un acuerdo «as discussed with H.» y a una suma de dinero para Javier y Karina Milei, más dos conversaciones borradas con el contacto «Karina Milei RRPP». El fallo descarta el hallazgo porque no pudo probarse que la nota se hubiera enviado a alguien.
El escollo, sin embargo, era probatorio y no típico: los peritos confirmaron que la nota existió y que Novelli interactuó con ella. De probarse su envío y contenido, la conducta podría encuadrar. Ante esa duda, se declaró atípico lo que en realidad no llegó a probarse; nadie fue indagado para explicarlo.
Otra libertad: usar decisiones extranjeras como respaldo. La desestimación de Manhattan se apoyó en razones procesales, jurisdicción personal, continuidad RICO, identificación de demandados, y su estándar civil no mide tipos penales argentinos. Lo mismo ocurre con el cierre del trámite de asistencia del Departamento de Justicia.
Similar suerte corrió la ampliación de Mónica Frade sobre las declaraciones de Nadia Beller: el fiscal la consideró carente de los recaudos mínimos de los arts. 174 y 176 del CPPN, y lo único verificado, una declaración en Bolivia bajo protección, se redujo a preguntar si Beller mencionó $LIBRA. Respondido que no, se archivó.
El tuit que nunca se contrastó
Quizás el punto más débil: el contenido del tuit nunca fue contrastado con los hechos. «Este proyecto privado se dedicará a incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos», escribió Milei. El fallo debate la volatilidad de las memecoins, pero no si esa afirmación fue verdadera.
El criterio aceptado exige «acto administrativo formal, expresión institucional o recursos públicos» para ver función pública en juego. Y queda una tensión sin resolver: la resolución admite que la investidura presidencial pudo incidir «en la confianza» de los adquirentes y, a la vez, que publicó «en carácter de ciudadano».
Errores materiales y diseño del cierre
Los descuidos materiales también llaman la atención: el mismo imputado figura como «Favio Camilo», «Flavio Camilo» y solo «Camilo Rodríguez Blanco»; la causa acumulada se nombra como «4254/26», «4254/2026» y «4254/25»; y un informe oficial citado menciona el criptoactivo «SLIBRA», denominación ausente del resto del expediente.
El cierre tiene, además, un diseño que dificulta su revisión: los querellantes fueron excluidos en julio y la Cámara lo confirmó el 4 de septiembre, de modo que solo el fiscal,autor del pedido, podría apelar. Milei celebró en X preguntando quién lo indemnizaría «por un año, ocho meses y nueve días de calumnias».

