miércoles, 30 de septiembre de 2026

ATE denuncia fraude millonario: un funcionario cobró $109,7 millones de indemnización del Enacom y al día siguiente asumió un cargo gerencial en el INTA

La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) denunció un presunto fraude contra la Administración Pública Nacional que involucra al contador Daniel Alfredo Neira, quien dejó el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) el 31 de julio de 2026 con una liquidación final neta de $109.781.999,73 y, sin registrar un solo día de desocupación, fue designado el 1° de agosto como Gerente de Contabilidad, Gestión Administrativa y Patrimonio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

El Secretario General de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, calificó el episodio como “el robo del siglo en el Estado” y sostuvo que se trata de “un fraude sin precedentes” promovido por la Dirección General de Administración del INTA. “La inmoralidad y la corrupción de los funcionarios del Gobierno no tienen límites. Se trata de maniobras dolosas mediante las cuales se apoderan de los recursos públicos”, afirmó el dirigente sindical.

Según la documentación difundida, la liquidación percibida por Neira incluyó $73.067.618,10 por antigüedad, $24.096.076,72 por vacaciones no gozadas y $9.742.349,08 en concepto de preaviso. La desvinculación fue encuadrada como despido sin causa en los términos del artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo, pese a que el propio funcionario ya tenía avanzados los trámites para su incorporación al INTA.

La cronología del caso resulta central en la denuncia. Los trámites para designar a Neira en el INTA se iniciaron el 1° de julio de 2026, es decir, 23 días antes de que el Enacom le notificara formalmente la rescisión de su contrato el 24 de julio. El 28 de julio quedó habilitado para cobrar la indemnización, el 31 de julio se concretó su baja formal del organismo de comunicaciones y el 1 de agosto ya estaba nuevamente en la nómina estatal.

Fuentes cercanas al Enacom señalaron que Neira “simuló su despido” cuando desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca lo convocaron para asumir en el INTA, y remarcaron que debería haber solicitado un traslado o presentado su renuncia, mecanismos que no habrían disparado el pago millonario. “Fue un fraude orquestado con los directivos”, indicaron trabajadores del organismo a medios nacionales.

El sindicato APINTA, que también se pronunció sobre el caso, pidió la remoción inmediata del funcionario y calificó la maniobra como una “empleomanía clientelar de alta gama”, advirtiendo que “el perjuicio fiscal ocasionado por el ardid no es menor a los 110 millones de pesos”.

Neira, contador egresado de la Universidad de Buenos Aires, ingresó en enero de 2012 a la antigua Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), entidad que luego derivó en la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (AFTIC) y posteriormente en el Enacom. En 2017 fue nombrado subgerente del Área de Contabilidad, Presupuesto y Liquidaciones, y en 2025 ascendió a subdirector de Contabilidad y Finanzas, un cargo categoría A que representa la máxima jerarquía escalafonaria y cotiza entre los sueldos técnicos más altos de la planta permanente.

En su nuevo rol en el INTA, Neira percibe un sueldo cercano a los $5 millones mensuales, en un contexto donde, según ATE, los salarios netos promedio del organismo oscilan entre $800.000 y $1.500.000. La designación fue aprobada con carácter transitorio por 180 días mediante una resolución del Consejo Directivo del INTA con efecto retroactivo al 1 de agosto.

El Consejo Directivo del INTA trató el expediente en una reunión cerrada y consultó a su área Jurídica, que sostuvo que un despido sin causa no impide reingresar al sector público y que no se violó la Ley de Ética Pública. Según una fuente oficial del organismo, “en ninguna norma está escrito que alguien despedido sin causa no pueda ser incorporado a otro organismo”, aunque el Consejo podría revisar la contratación antes del vencimiento del plazo.

La Procuración del Tesoro de la Nación considera al Estado como un único empleador en sentido amplio o “bloque estatal”, criterio que, según especialistas, refuerza la irregularidad de la maniobra. El abogado especialista en derecho administrativo Carlos Fernández advirtió que “no se puede percibir del Estado una compensación por la ‘pérdida del empleo’ y simultáneamente continuar recibiendo ingresos del Estado bajo otra designación política o de conducción”, y señaló que el funcionario se expone a demandas por repetición de pago que implicarían la devolución del dinero por parte del fisco.

ATE reclama al presidente del INTA, Nicolás Bronzovich, la urgente convocatoria a comisión directiva para anular la designación, y advirtió sobre la presunta violación de los artículos 4 y 8 de la Ley de Empleo Público, el Decreto reglamentario 1421/2002, la normativa de la Ley de Procedimiento Administrativo por simulación y el artículo 174 del Código Penal por fraude a la Administración Pública. El gremio advirtió además que, si no se adopta “una medida ejemplificadora”, no descarta avanzar con una medida de fuerza.

El ENACOM está a cargo del interventor Juan Martín Ozores, el Jefe de Gabinete es Diego Brunelli, el Director General de Administración es Joaquín Peire, el Director General de Asuntos Jurídicos es Silvio Daniel De Diego, el director General de Recursos Humanos es Alberto Baduan.

El presidente del INTA es Nicolás Bronzovich , el vicepresidente Carlos Alberto Antonio Vera, el Director General de Administración es Gustavo Javier Abaurrea y el Coordinación Nacional de Recursos Humanos y Organización es Sebastián Lucas Ibarra. 

martes, 29 de septiembre de 2026

Un empresario declaró en el juicio de los Cuadernos de las Coimas que para cobrar certificados atrasados había que “poner” y apuntó contra Ernesto Clarens

En la jornada del 29 de septiembre de 2026, Fernando Palluchini, representante de la firma Mapal, declaró como testigo en el juicio oral por la causa conocida como Cuadernos de las Coimas. En su testimonio sostuvo que existía una “camarita” y que había “obras con retorno”, aunque negó haber pagado coimas.

Palluchini afirmó que, para destrabar certificados de obra atrasados, debía “hacer los aportes que había que hacer”. Según su relato, esa era la vía para obtener el cobro de trabajos que el Estado no pagaba en los plazos correspondientes.

El empresario ingresó a la causa porque, según indicó, apareció en un amplio listado de empresas que habrían pagado sobornos. Ese listado fue aportado a la Justicia por Ernesto Clarens, el financista vinculado a los Kirchner que mantenía contacto con el empresariado. Palluchini contradijo esa versión, aunque habló del supuesto rol de Clarens.

“Clarens era quien nos podía destrabar”, recordó Palluchini durante su declaración. En ese marco relató problemas de su empresa Mapal y señaló: “Llegamos a tener hasta 200 días sin cobrar”. Sus quejas apuntaban a los atrasos sobre los certificados de obra que no tenían pagos por parte del Estado.
 


La fiscal del juicio, Fabiana León, le solicitó al testigo que recordara su experiencia con las obras de la Dirección Nacional de Vialidad. A partir de esa pregunta, Palluchini comenzó a narrar los inconvenientes que tenía para cobrar por esas obras.

“La forma de cobrarlo era que te pongas con lo que te tenías que poner”, indicó. De esa manera ubicó su relato en un contexto de “empresarios ahorcados”, debido a lo que describió como una situación que casi llevó a la quiebra a su empresa por obra pública realizada en San Juan y que no recibía el pago correspondiente.

El testigo describió que durante los años investigados se desempeñó como presidente de la firma Mapal. Esta empresa se dedicaba a obras civiles, ya sean caminos o barrios de viviendas, entre otras tareas.

Según aseguró Palluchini, su empresa no participó de “ningún club o camarita”. Dijo que sabía que existía a raíz de comentarios de su gestor que estaba en la Ciudad de Buenos Aires y por conversaciones telefónicas de su hermano con Clarens. “Siempre surgía el tema de entrar a la camarita”, recordó.

Ante una consulta del abogado defensor de Clarens, Pedro Migliore, el empresario dijo que su hermano se comunicaba con el financista para “reclamarle por atrasos de cobros”. Esa referencia se sumó a las conversaciones que vinculaban a Mapal con la gestión de pagos pendientes.

La “camarita” hace referencia a la supuesta cartelización de la obra pública entre empresas miembro de la Cámara de la Construcción entre 2003 y 2015. Palluchini señaló que su empresa se retiró de la organización empresarial en 2006. “Sabíamos que eran obras con retorno”, mencionó cuando explicaba los motivos de dicha decisión.

El empresario sanjuanino apuntó contra Clarens cada vez que se refirió a los certificados de obra impagos y a las posibilidades que tenía para destrabarlos. Pese a eso, no identificó ni explicó puntualmente qué personas se encargaban del presunto mecanismo de pagos espurios. En paralelo, cuestionó algunas declaraciones como “arrepentidos” dentro de la causa.

Clarens prestó declaración como arrepentido o imputado colaborador en los inicios de la causa de los Cuadernos. Uno de sus aportes a la Justicia fue el listado de empresas donde apareció Mapal. Por este motivo, Palluchini ingresó al expediente: primero fue imputado, prestó declaración indagatoria por escrito, posteriormente fue sobreseído y ahora, durante la etapa de juicio oral, participa del proceso como testigo.

domingo, 27 de septiembre de 2026

Informes oficiales revelan desvíos de hasta 1972% y productos no adjudicados en compras de la exAndis durante la gestión de Spagnuolo

El exinterventor de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), Alejandro Vilches, remitió a la Justicia una serie de informes técnicos que documentan presuntos desvíos en las compras realizadas por el organismo durante la gestión de Diego Spagnuolo. 

Los documentos, firmados el 15 de octubre de 2025 y el 10 de abril de 2026, fueron elaborados por el Ministerio de Salud y la intervención de la exAndis, y en ellos se alude a "desvíos que resultan técnicamente indefendibles". Los informes fueron incorporados a la investigación judicial y analizan compras de válvulas pulmonares, prótesis, implantes cocleares, sillas de ruedas, neuroestimuladores e insumos ortopédicos, entre otros.

El primer informe, fechado el 15 de octubre de 2025, menos de dos meses después de que comenzara "el caso Andis", se concentró en compras puntuales de válvulas pulmonares, prótesis, implantes cocleares, sillas de ruedas y neuroestimuladores. El segundo escrito, firmado el 10 de abril de 2026, incluyó insumos ortopédicos, referencias de mercado seleccionadas por quienes analizaron las facturas en Discapacidad y presuntos errores administrativos. Vilches explicó que la intervención encaraba un análisis de la documentación, los expedientes y los procedimientos "orientado a la detección de hechos relevantes y/o irregularidades", e incluyó múltiples observaciones que "podrían configurar apartamientos a las normas".

Uno de los casos más graves documentados en los informes ocurrió en Río Negro, donde un paciente necesitaba una prótesis para amputación. Según los papeles, el documento indicaba que la prótesis había sido entregada, pero un informe oficial constató que eso era falso. "Se ha constatado la existencia de un remito de entrega debidamente suscripto por la madre del beneficiario. No obstante, mediante el relevamiento directo con los particulares, se ha determinado que dicha rúbrica fue obtenida bajo inducción a error al momento de la toma de medidas, no representando en modo alguno la recepción material del bien", detalló el reporte, que calificó la situación como de "gravedad".

El informe de octubre comenzó con el pago correspondiente a Farma Salud del 8 de julio de 2025, por 425 millones de pesos, por un sistema de válvulas bicaval transcatéter. "A modo comparativo, se constató que el PAMI, a nivel central, adjudicó el 25 de marzo de 2025 a la firma Siprotec SA el mismo sistema por un valor unitario de 124.200.000 pesos", contrastó el documento. Farma Salud fue foco de otra comparación por la adquisición de endoprótesis y una válvula pulmonar autoexpandible, donde la diferencia entre lo facturado a la exAndis y el precio de compra del PAMI a otros proveedores llegó al 711% en este último caso.

En el segmento de implantes cocleares, el informe detectó "una diferencia sustancial". Citó que "el precio promedio abonado por unidad a Droguería Floresta resultó de 62.613 dólares". Luego comparó la cifra con una adjudicación perfeccionada en septiembre, que "estableció un valor unitario de 12.125 dólares, contemplando la escala propia de una compra por volumen". La referencia de mercado se ubicaba alrededor de 16.975 dólares por unidad. "El incremento alcanza los 45.638 dólares por unidad, equivalente a un 269% por encima del precio estimado de mercado", detalló el escrito remitido a la Justicia.

Las diferencias de precios también se repitieron al analizar las facturas de la proveedora Indecomm, pero el informe destacó una irregularidad adicional. Se concentraron seis facturas emitidas a la exAndis en noviembre, y una de ellas, la B 00001-00000958, fue abonada en dos oportunidades, ambas por 28,7 millones de pesos. Este doble pago fue señalado como uno de los hallazgos más relevantes del informe, que documenta el mismo comprobante abonado dos veces por el organismo.

La compra de un neuroestimulador también ameritó el comentario de "brecha considerable en los valores abonados", por una diferencia del 219 por ciento. Los técnicos indicaron que Neurosalud recibió el pago de 132,4 millones de pesos en junio de 2025 mediante la Factura N° 00000128. En abril había sido adjudicada por un precio también de 132,4 millones de pesos. Sin embargo, un mes antes, el PAMI había adquirido un neuroestimulador implantable bilateral de batería no recargable a 41,5 millones de pesos por unidad.

El segundo informe, firmado en abril de 2026, consignó lo que definió como errores de categorización técnica. "Se facturaron unidades C01 a precios de entre 11 y 14,9 millones de pesos, cuando por su patología correspondían unidades D01 con Tilt, cuyos valores de referencia son sustancialmente menores, oscilando entre 1,3 y 2,3 millones de pesos", señalaron los técnicos. Esta diferencia implicó que se pagaran precios muy superiores a los que correspondían según la categorización técnica de los productos.

Las observaciones de este segundo informe también cuestionaron la adquisición de productos importados. Indicaron que los requerimientos terapéuticos podían ser cubiertos con equipamiento nacional, que ofrece "superior durabilidad y ajuste anatómico", a menor precio. "La insistencia en el uso de módulos importados con sobreprecios que oscilan entre el 300% y el 1000% de forma sistémica carece de sustento clínico y financiero", analizaron los técnicos.

Este informe de abril también incluyó una factura por un andador con un presunto sobreprecio del 4239%. Desde la Ortopedia Bernat indicaron a LA NACION que, al menos hasta mayo, la factura estaba impaga y relataron una situación puntual respecto a este insumo. "Se contempló algo mucho más sofisticado y que se terminó entregando algo más sencillo, pero el circuito operativo continuó y se terminó facturando el mismo valor que lo adjudicado. Y no lo entregado", explicaron desde la empresa proveedora.

En sus descargos ante la Justicia, dos de los representantes de Farma Salud negaron haber realizado pagos indebidos a funcionarios y apuntaron contra un tercer accionista de la firma. Los informes de Vilches fueron incorporados a la investigación judicial, al igual que un dictamen de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) que también había detectado diferencias de precios, incluso entre distintas licitaciones dentro de la propia Andis.

De ese material se nutrió el fiscal federal Franco Picardi para enfocar su acusación en un sistema de licitaciones presuntamente acotado, con menos oferentes, distinto al sistema de compulsas recomendado por las autoridades. La investigación judicial continúa en curso y los informes técnicos remitidos por Vilches constituyen el eje central de la acusación, que apunta a un esquema de sobreprecios y irregularidades administrativas sistemáticas durante la gestión de Spagnuolo al frente de la exAndis.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Investigación Revela Presunta Red de Desvío de Suministros Estatales y Contrataciones Irregulares en la Quinta de Olivos

Una reciente denuncia penal ha desencadenado una investigación judicial orientada a esclarecer un presunto desvío sistemático de alimentos, adquiridos con fondos del Estado para la residencia presidencial de la Quinta de Olivos, hacia un emprendimiento privado de servicios de catering. La presentación judicial, impulsada por la diputada Marcela Pagano, señala directamente a exfuncionarios y personal de la Secretaría General de la Presidencia. 

Entre los principales apuntados se encuentran María Belén Agudiez, quien se desempeñó hasta hace pocos días como subsecretaria de Planificación General; su hermana Analía Agudiez, encargada de la cocina de la residencia; y Osvaldo Sosa, el exintendente de Olivos. 

La hipótesis central de la acusación sugiere que los insumos destinados oficialmente a la sede gubernamental habrían sido utilizados para abastecer a "Pancitos Caseros", un negocio particular de panadería y pastelería vinculado a Analía Agudiez, el cual habría prestado servicios comerciales en espectáculos de asistencia masiva.

Las dimensiones de las compras oficiales bajo escrutinio judicial resultan llamativas al contrastarse con las necesidades habituales de la residencia. 

De acuerdo con la documentación incorporada a la causa, una licitación oficial preveía la adquisición de 9135 kilos de carnes, pollo, cerdo, achuras y pescado destinados exclusivamente a la Quinta de Olivos para un período de seis meses. 

Además, las proporciones de insumos de repostería evidenciaban marcadas asimetrías frente a los volúmenes solicitados para la Casa Rosada. Los registros oficiales detallan que se proyectaba la compra de 800 kilos de harina para Olivos, frente a 500 kilos para la Casa de Gobierno. 

En el caso del dulce de leche colonial, la diferencia era significativamente mayor, con 48 potes solicitados para la residencia frente a los 12 destinados a la sede presidencial, sumado a un pedido de 75 kilos de chocolate para moldeo exclusivos para Olivos.

El presunto entramado excede el manejo de los alimentos y se adentra en el terreno de las contrataciones y seguros laborales de los agentes del Estado. Documentación de alta sensibilidad, también expuesta por la legisladora Pagano, reveló la existencia de una póliza de seguro de accidentes personales emitida por BBVA Seguros, la cual fue contratada por Analía Agudiez para cubrir a "personal de catering". 

Sin embargo, la nómina de asegurados estaba integrada por funcionarios jerárquicos y empleados de la Secretaría General de la Presidencia, incluyendo al entonces Administrador General de la Residencia de Olivos, Osvaldo Javier Sosa, y a otras coordinadoras del área. 

Los beneficiarios de dicha póliza figuran como la firma Foggia Group y Mara Gorini, esta última señalada como consultora de la misma Secretaría General. Estas coberturas coincidieron temporalmente con eventos comerciales como la "Bizarren Musik Party" realizada en el Estadio GEBA en marzo de 2024, evento que contó con la organización gráfica de Grupo Foggia.

Las repercusiones políticas e institucionales derivadas de estas irregularidades ya han comenzado a materializarse en el seno del Poder Ejecutivo. 

En medio de este escenario, el Gobierno oficializó la disolución de la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos, justificando bajas de personal y ordenando el traspaso del control operativo y administrativo a la Casa Militar. Simultáneamente, el presidente de la Nación aceptó la renuncia de María Belén Agudiez a su cargo gubernamental. 

El caso, que recayó bajo la órbita del fiscal Eduardo Taiano y del juez Julián Ercolini, deberá ahora probar mediante diligencias si efectivamente los recursos del Estado financiaron emprendimientos particulares y si los funcionarios públicos actuaron en beneficio de empresas privadas de espectáculos. 

domingo, 20 de septiembre de 2026

La Matanza: inseguridad, abandono y una responsabilidad política que permanece pendiente

La inseguridad y el deterioro del espacio público constituyen problemas persistentes en La Matanza. Una recorrida realizada por LA NACION y publicada el 20 de septiembre de 2026 volvió a documentar situaciones que, según el medio, ya habían sido observadas en recorridas anteriores: calles bloqueadas por basura y escombros, escasa presencia preventiva, episodios violentos, circulación de armas y sectores en los que los vecinos manifiestan vivir bajo una situación permanente de temor.

El problema no puede reducirse exclusivamente a la existencia de delitos. La cuestión también involucra las condiciones urbanas que favorecen la inseguridad, la capacidad de prevención, el mantenimiento de los espacios públicos, la respuesta ante los reclamos vecinales y, fundamentalmente, la responsabilidad política de quienes ejercen el gobierno local.

Una situación que se repite

Uno de los ejemplos más significativos aparece en la esquina de Cristianía y Gaboto. Allí, según la investigación periodística, permanece una acumulación de basura y escombros utilizada para bloquear la circulación. El lugar había sido registrado en 2023, nuevamente en 2025 y otra vez en septiembre de 2026, sin que la situación hubiera sido resuelta.

La persistencia de una situación de estas características durante varios años resulta relevante porque transforma un problema puntual de limpieza urbana en un indicador de continuidad de la falta de respuesta estatal.

La misma investigación describe una recorrida nocturna de aproximadamente 80 kilómetros, desde la avenida General Paz hasta Virrey del Pino, durante la cual se observaron distintos niveles de presencia policial y situaciones de deterioro urbano. El relevamiento señala que, de 16 móviles contabilizados, seis permanecían en puestos fijos y no realizaban patrullaje dinámico.

 
Según las estadísticas citadas por LA NACION, hasta el 30 de junio de 2026 el Departamento Judicial La Matanza concentraba el 20% de las denuncias por robo del Gran Buenos Aires. El mismo informe señala que durante 2025 la tasa de homicidios del distrito fue de 8,02 casos cada 100.000 habitantes, frente a 4,6 cada 100.000 para la provincia.

Estos datos no permiten atribuir cada delito a una deficiencia municipal concreta, pero sí describen la magnitud de un problema que exige respuestas sostenidas de todos los niveles del Estado.

La responsabilidad municipal

La seguridad pública no es una competencia exclusiva del municipio. La Policía de la Provincia de Buenos Aires depende de la estructura provincial y las investigaciones penales corresponden al Ministerio Público Fiscal y al Poder Judicial. Por lo tanto, no sería correcto atribuir al intendente responsabilidad directa por cada robo, homicidio o investigación criminal.

Sin embargo, esa delimitación de competencias tampoco elimina la responsabilidad política del gobierno municipal.

El propio Municipio de La Matanza reconoce formalmente un papel activo en materia de prevención. Su estructura incluye una Secretaría General de Protección Ciudadana y una Guardia Urbana, a la que asigna funciones de patrullaje preventivo, asistencia y trabajo coordinado con las fuerzas de seguridad.

Además, la documentación presupuestaria municipal establece entre los objetivos de la Secretaría de Protección Ciudadana el incremento de la presencia estatal en la vía pública, la prevención del delito, la coordinación con la Policía Provincial y Gendarmería, la instalación de cámaras y alarmas y otras medidas vinculadas con la seguridad ciudadana.

Por esa razón, la discusión política no debería plantearse únicamente en términos de cuántos policías existen. También debe analizarse si las políticas municipales de prevención, vigilancia, mantenimiento urbano, iluminación, control del espacio público y atención de reclamos producen resultados concretos y sostenidos.

Espinoza y la continuidad de la gestión

Fernando Espinoza ocupa un lugar central en esta discusión debido a la extensión temporal de su presencia al frente del municipio. Según la información oficial, asumió la Intendencia en 2005 y posteriormente fue elegido nuevamente para ejercer el cargo. Entre 2015 y 2019 la Intendencia estuvo a cargo de Verónica Magario.

Esto significa que, con esa interrupción, el actual jefe comunal ha tenido una participación prolongada en la conducción política del distrito.

La cuestión adquiere mayor relevancia cuando se contrastan los anuncios oficiales con la persistencia de problemas documentados en el territorio.

El municipio sostiene actualmente que cuenta con más de 5.000 cámaras, más de 1.200 paradas seguras, más de 15.000 alarmas vecinales, centros de monitoreo, anillo digital, patrulleros y otros dispositivos destinados a la prevención.

También informa que durante 2026 se acordó con el Ministerio de Seguridad bonaerense aumentar a 200 las zonas de patrullaje y reforzar los operativos preventivos.

Por lo tanto, el debate político no consiste en determinar si el municipio posee o no herramientas de seguridad. Las propias autoridades reconocen que esas herramientas existen. La cuestión central es evaluar su cobertura efectiva, su funcionamiento y sus resultados en los barrios donde los vecinos continúan denunciando problemas graves.

Cuando el abandono se convierte en un problema de seguridad

La acumulación de residuos y escombros, las calles bloqueadas, la falta de iluminación o la ausencia de mantenimiento no constituyen por sí mismas delitos. Sin embargo, pueden afectar las condiciones de seguridad y limitar la circulación de vecinos, vehículos de emergencia y fuerzas de prevención.

El caso de Cristianía y Gaboto resulta particularmente significativo porque, según el relevamiento periodístico, la misma obstrucción permaneció durante varios años.

La responsabilidad política aparece entonces en una dimensión diferente de la estrictamente policial: un gobierno municipal debe ser capaz de detectar un problema, recibir reclamos, intervenir mediante sus áreas correspondientes y verificar que la solución se mantenga en el tiempo.

Si una situación es conocida, registrada reiteradamente y continúa sin solución, resulta legítimo exigir explicaciones a las autoridades responsables de las áreas municipales correspondientes.

La diferencia entre responsabilidad municipal y responsabilidad provincial

También es necesario evitar una simplificación frecuente: atribuir toda la inseguridad de La Matanza al intendente.

La propia Municipalidad distingue entre sus políticas de "protección ciudadana" y la responsabilidad de la Provincia en materia de seguridad policial. En una comunicación oficial, Espinoza explicó que el municipio trabaja en materia de protección ciudadana mientras que la seguridad corresponde al gobierno provincial.

La Provincia, por su parte, continúa siendo responsable de la conducción de la Policía Bonaerense y de buena parte de la política de seguridad pública. En agosto de 2026, el gobernador Axel Kicillof participó junto con Espinoza de la entrega de 40 patrulleros y 10 motos destinados a reforzar la seguridad en La Matanza.

Por ello, una evaluación seria debe distribuir responsabilidades según las competencias: Provincia en materia policial; Justicia en la investigación y persecución penal; Nación cuando intervienen fuerzas federales; y Municipio en las áreas que efectivamente se encuentran bajo su conducción, incluyendo prevención local, Guardia Urbana, monitoreo, espacio público, higiene urbana, iluminación y coordinación territorial.

El problema de la falta de resultados visibles

La existencia de programas, cámaras, patrulleros, centros de monitoreo o anuncios de inversión constituye información relevante, pero no resulta suficiente para evaluar una política pública.

La pregunta fundamental es qué sucede en el territorio.

Si después de varios años continúan registrándose lugares donde los vecinos denuncian falta de patrullaje, calles bloqueadas por residuos, presencia de estructuras vinculadas con economías delictivas y temor para circular, las autoridades deben explicar por qué las medidas implementadas no lograron resolver determinadas situaciones.

La propia Municipalidad afirma que su Guardia Urbana realiza patrullaje preventivo y trabaja coordinadamente con las fuerzas de seguridad. También sostiene que dispone de una extensa infraestructura tecnológica y de numerosos recursos destinados a la prevención.

En consecuencia, la persistencia de problemas básicos de seguridad y mantenimiento plantea una cuestión de gestión: no solamente qué recursos fueron anunciados o adquiridos, sino dónde están desplegados, cómo se utilizan, qué resultados producen y quién controla su funcionamiento.

Una responsabilidad política que debe ser explicada

La responsabilidad política no equivale a responsabilidad penal. Tampoco significa que el intendente pueda controlar directamente a cada policía, fiscal o juez.

Significa, en cambio, que quienes gobiernan un territorio deben rendir cuentas por aquello que está bajo su órbita de decisión y explicar públicamente aquello que no pueden resolver por depender de otras jurisdicciones.

En el caso de La Matanza, la prolongada permanencia de determinadas autoridades municipales hace que la exigencia de explicaciones sea particularmente relevante. El propio gobierno local reconoce que la seguridad ciudadana constituye una política prioritaria y dispone de una estructura específica para intervenir en ella.

Por eso, frente a situaciones que aparecen documentadas durante varios años, la respuesta institucional no debería limitarse a nuevos anuncios de inversión o nuevos operativos. Debería incluir información verificable sobre los problemas detectados, las medidas adoptadas, los responsables de ejecutarlas, los plazos establecidos y los resultados obtenidos.

Una deuda con los vecinos

La Matanza enfrenta un problema que excede a una gestión individual y que tampoco puede resolverse exclusivamente mediante patrulleros o cámaras. La inseguridad se encuentra vinculada con factores policiales, judiciales, urbanos, sociales y territoriales que involucran a distintos niveles del Estado.

Pero precisamente por tratarse de un problema complejo, la ausencia de resultados sostenidos no puede convertirse en una justificación permanente.

Los vecinos tienen derecho a conocer qué corresponde hacer al Municipio, qué corresponde a la Provincia y qué corresponde a la Justicia. También tienen derecho a saber qué medidas fueron adoptadas, cuáles funcionaron y cuáles fracasaron.

En última instancia, la responsabilidad política de Fernando Espinoza y de las demás autoridades municipales no consiste en responder por cada hecho delictivo ocurrido en La Matanza. Consiste en responder por la gestión de las competencias que sí están bajo su autoridad y, frente a los problemas persistentes, explicar por qué después de años de anuncios, inversiones y programas todavía existen lugares donde las condiciones denunciadas por los vecinos continúan prácticamente sin cambios.

La distancia entre los anuncios oficiales y la realidad observada en determinados sectores del distrito constituye, por sí misma, un asunto que merece explicación pública. Y esa explicación no debería depender de una nueva recorrida periodística, sino de mecanismos permanentes de control, información y rendición de cuentas.

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