domingo, 7 de junio de 2026

El entramado de las fotomultas en Buenos Aires: investigan desvíos millonarios y triangulación con universidades

La Justicia Federal de la República Argentina se encuentra investigando un complejo esquema de presunta corrupción vinculado al sistema de fotomultas en la provincia de Buenos Aires. El foco de las actuaciones, encabezadas por el juez Juan Manuel Culotta y el fiscal Guillermo Marijuan, se centra en el supuesto desvío de aproximadamente $1900 millones hacia la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Se investiga si 11 municipios bonaerenses suscribieron convenios con dicha institución para evitar procesos de licitación pública y beneficiar a empresas privadas.

La nómina de jurisdicciones bajo análisis incluye a los municipios de La Matanza, Roque Pérez, Olavarría, General San Martín, San Isidro, Junín, 9 de Julio, Zárate, San Andrés de Giles, General Pueyrredón, Carmen de Areco y Exaltación de la Cruz. Asimismo, el Ministerio de Transporte provincial informó la presencia de las firmas involucradas en distritos como Coronel Brandsen, Cañuelas, Morón, Almirante Brown, Escobar y Hurlingham. La sospecha principal es que estos municipios utilizaban a la universidad como una pantalla legal para subcontratar servicios que debían ser licitados.

El empresario Leandro Camani, propietario de las firmas Secutrans S.A. y Tránsito Seguro S.A., surge como la figura central de este entramado. Según la denuncia impulsada por el fiscal Marijuan, Camani habría montado una estructura para obtener contratos directos mediante convenios con universidades públicas, utilizando estos acuerdos para canalizar fondos presuntamente destinados al pago de sobornos a funcionarios. La fiscalía sospecha que existe una red de testaferros, señalando a Federico Gargaglia y Federico Rovira como titulares formales de las empresas.

La operatoria bajo investigación describe una "cadena contractual escalonada". Originalmente, el municipio firmaba un convenio con la UNSAM para implementar programas de seguridad vial. Luego, la universidad trasladaba las tareas a la Fundación UNSAM Innovación y Tecnología (FUNINTEC), la cual terminaba tercerizando la faz técnica y operativa en la empresa Tránsito Seguro S.A.. Este mecanismo permitía que la firma privada gestionara el sistema de cámaras y radares a pesar de que la ley prohíbe la subcontratación en servicios de seguridad y logística en contratos directos entre organismos estatales.

Un punto crítico del expediente es la distribución de los ingresos generados por las infracciones de tránsito. Los convenios analizados por la fiscalía revelan que Tránsito Seguro S.A. se quedaría con el 70% de lo recaudado, dejando solo el 30% restante para los municipios. Esta cifra contrasta con la normativa vigente y refleja la magnitud del negocio; en un solo distrito, la recaudación habría superado los $3.700 millones en menos de un año. La Justicia busca determinar si esta distribución era el sustento de un sistema de retornos ilícitos.

La investigación también involucra a figuras políticas y administrativas de relevancia. Se menciona al actual ministro de Transporte bonaerense, Martín Marinucci, y a su antecesor, Jorge D’Onofrio, cuya salida del gabinete estuvo marcada por escándalos vinculados a la gestión de multas. Asimismo, el funcionario Pablo Sanguinetti, Director de Apoyo y Coordinación Técnico Administrativa, se encuentra imputado en una causa conexa por coordinar supuestamente a gestores que reducían multas a cambio de dinero.

En el marco de estas actuaciones, el fiscal Marijuan ha puesto la lupa sobre Diego Nicolás Kampel, señalado como el nexo estratégico entre las empresas de Camani y la UNSAM. Kampel habría intervenido en la totalidad de los convenios revisados entre la casa de estudios y los municipios. A su vez, se investiga a Diego Lapera, presunto socio de Camani, quien ejercería influencia sobre organismos públicos como la Agencia Nacional de Seguridad Vial y el ministerio de Transporte provincial para facilitar el esquema.

Por su parte, la Universidad Nacional de San Martín ha defendido la legalidad de su accionar ante la fiscalía. Desde la institución sostienen que el trabajo con los municipios se basa en un Programa de Formación y Gestión de la Seguridad Vial aprobado por su Consejo Superior. Explican que la universidad desarrolla la gestión administrativa y subcontrata a Tránsito Seguro S.A. exclusivamente para el aporte de la tecnología necesaria, argumentando que no tienen obligación de estar inscriptos como proveedores para este tipo de tareas.

La empresa Tránsito Seguro S.A. también ha rechazado las acusaciones, afirmando que el Tribunal de Cuentas no detectó irregularidades en los fallos de cuentas de varios municipios analizados, como Junín, General Rodríguez, 9 de Julio y San Isidro. La firma sostiene que cuenta con equipamiento debidamente homologado por el INTI y que ha aportado toda la documentación requerida por los juzgados federales de Tres de Febrero, Campana y La Plata. Atribuyen las denuncias a una persecución orquestada por competidores del sector.

Sin embargo, el escenario judicial de Leandro Camani se ha vuelto aún más complejo debido a enfrentamientos cruzados con otras figuras públicas. Camani presentó una denuncia contra el presidente de la AFA y titular del CEAMSE, Claudio "Chiqui" Tapia, por presunto abuso de autoridad tras la interrupción de radares en el Camino del Buen Ayre. En respuesta, Tapia, representado por el abogado Gregorio Dalbón, denunció a Camani por extorsión, alegando que el empresario intentaba ampliar su negocio de fotomultas bajo amenaza de campañas de desprestigio.

La jueza María Servini es quien ahora tiene en sus manos parte de este expediente, donde deberá evaluar las pruebas de lavado de activos mediante el uso de facturación apócrifa y empresas fantasma. El fiscal Marijuan ha solicitado medidas de prueba drásticas, que incluyen el análisis de Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS) por parte de la UIF, pedidos de información patrimonial a ARCA (ex AFIP) y posibles allanamientos en la UNSAM y su fundación.

La causa se nutre también de informes de la Unidad Investigativa contra la Corrupción de la Policía Federal, que confirmaron la existencia de transferencias bancarias desde las cuentas de la Fundación UNSAM (FUNINTEC) hacia Tránsito Seguro S.A. a través del Banco Provincia. Estos movimientos bancarios darían cuenta de la tercerización efectiva del servicio que, originalmente, la universidad se había comprometido a realizar por sí misma.

El trasfondo de este escándalo revela un sistema de recaudación multimillonario que, según diversas investigaciones judiciales y periodísticas, carece de transparencia y controles efectivos. Durante años, las habilitaciones cruzadas entre provincia y municipios han facilitado un negocio donde el fin recaudatorio parece prevalecer sobre la seguridad vial. La normativa vigente, reforzada por el Decreto 1091/2024, intenta poner fin a la contratación de universidades para estas tareas, pero la Justicia aún debe determinar las responsabilidades por los fondos ya desviados.

Finalmente, el expediente coordinado por el fiscal Álvaro Garganta en La Plata continúa ramificándose en la denominada "megacausa" de las fotomultas, donde se cruzan intereses de abogados, jueces de faltas y funcionarios. Mientras tanto, el sistema de control vial en gran parte de Buenos Aires sigue operando bajo reglas difusas, con los nombres de Camani, Kampel, Sanguinetti y Marinucci marcando el ritmo de una investigación que promete sacudir los cimientos de la administración pública provincial.

lunes, 1 de junio de 2026

“Si Montiel no hace mecánica, mis hijos no comen”: sigue la persecusión administrativa al policía Miguel Angel Montiel

La Policía Federal Argentina volvió a quedar en el centro de una controversia institucional tras la citación a declaración de descargo del cabo Miguel Ángel Montiel, actualmente en situación de disponibilidad, en el marco del Sumario Administrativo N.º 465-18-000.267/2026

La cédula de notificación fue firmada por Elisa María Ana Tarnoski, Jefe de Departamento INVESTIGACIONES ADMINISTRATIVAS con jerarquía de Comisario Inspector, y enumera nueve cargos disciplinarios vinculados principalmente a manifestaciones públicas, entrevistas periodísticas, publicaciones en redes sociales y denuncias formuladas por el efectivo contra autoridades de la fuerza. Se puede acceder en estos enlaces (1, 2, 3, 4).

Sin embargo, la propia citación generó fuertes cuestionamientos jurídicos. Según la fundamentación elaborada sobre el documento, la cédula presentara deficiencias que afecta garantías constitucionales básicas, entre ellas el derecho de defensa, el debido proceso, la libertad de expresión y el principio de legalidad. 

El principal cuestionamiento radica en que gran parte de los cargos no describen hechos concretos susceptibles de sanción disciplinaria sino que utilizan conceptos amplios y subjetivos como “afectar la imagen institucional”, “generar desprestigio institucional” o demostrar una supuesta “falta de sujeción al régimen general de la institución”.

La observación jurídica sostiene que una imputación administrativa debe individualizar conductas precisas y no limitarse a valoraciones subjetivas de la autoridad. En este caso, varios de los cargos se basan en entrevistas concedidas a medios de comunicación, publicaciones en redes sociales, participación en reclamos públicos y denuncias sobre presuntas irregularidades dentro de la propia

Las irregularidades señaladas no terminan allí. El análisis jurídico destaca que la propia redacción de la cédula contiene errores materiales llamativos para un acto administrativo de naturaleza sancionatoria. Entre ellos aparecen frases incompletas, opciones alternativas que nunca fueron definidas —como “se hizo presente / trasladó” o “personal médico / interviniente”—, referencias ambiguas y errores de confección que evidenciarían falta de precisión en la formulación de los cargos. 

 

Para los especialistas que cuestionan el procedimiento, estos defectos afectan la posibilidad de ejercer una defensa efectiva y contradicen el estándar de rigurosidad exigible cuando la Administración pretende restringir derechos o afectar la carrera profesional de un agente público.

Los nueve cargos formulados contra Montiel giran principalmente alrededor de tres ejes. 

  • El primero es su protesta del 4 de febrero de 2026 frente a la Casa Rosada, situación expuesta por Fabián Waldman para la radio FM La Patriada, donde se esposó simbólicamente a la reja perimetral mientras exhibía una bandera con la leyenda “PFA Corrupción Superintendencia de Transporte”
  • El segundo eje se relaciona con entrevistas concedidas a medios de comunicación y publicaciones en redes sociales donde cuestionó a superiores de la fuerza y denunció presuntas irregularidades. 
  • El tercero comprende hechos administrativos derivados de su situación de revista, licencias médicas y actividades extrapoliciales.

La protesta frente a la Casa Rosada constituye uno de los puntos centrales del expediente. Según la cédula, la conducta habría afectado la imagen institucional de la Policía Federal. 

Tras la protesta y posterior traslado de Miguel Ángel Montiel, se iniciaron actuaciones judiciales bajo el registro interno N° 14/2026 en la División Operaciones Judiciales de la Dirección General de Asuntos Internos, una documentación a la que accedió y publicó el periodista Fabián Waldman. En esta denuncia se imputa a una amplia lista de efectivos de la División Comisaría FF.CC. Belgrano Norte, que incluye al Subcomisario Jesús Gabriel Gómez, al Subcomisario David Antonio Ramírez, al Subcomisario Sebastián Hernán Martínez, al Principal Miguel Ángel Gómez, a la Subinspector Cecilia Beatriz Rejas, al Subinspector Facundo Emanuel Cabañas, al Ayudante Lautaro Nicolás Fernández, al Ayudante Lucas Eduardo Guzmán y a la Ayudante Luciana Anahí Ocampo. Previamente, Montiel ya había señalado ante los medios de comunicación al subcomisario Martínez y al principal Gómez como conocedores directos de maniobras de recaudación ilegal.

Por la vía judicial, el "Certificado de Denuncia" emitido el mismo 4 de febrero confirma que la causa, bajo la carátula "SU DENUNCIA", ha quedado radicada en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nro. 7, a cargo del Dr. Sebastián Casanello, con la intervención de la Secretaría Nro. 13 dirigida por el Dr. Pablo Lemos.

En paralelo, la fuerza policial brindó una respuesta administrativa orientada a deslegitimar el reclamo mediante la patologización del denunciante. Fuentes de la Policía Federal afirmaron a la prensa que Montiel presentaba "un cuadro de alteración psicológica", supuestamente exacerbado por la influencia de su esposa. Esta versión institucional se formalizó a través de una notificación oficial firmada por la Principal Alejandra Marelli, en su rol de Jefe de Servicio de la División Operaciones Judiciales de Asuntos Internos.

Finalmente, la protesta se dio por concluida luego de casi una hora de tensión. El desenlace se logró tras la intervención de un equipo de psicólogos del Hospital Churruca y gracias a la mediación directa del Superintendente de Asuntos Internos, Néstor Zoya, junto al comisario inspector de Casa Rosada, Federico Guarrochena.

Sin embargo, la esposa del cabo, Ana Clara Ganci, sostiene que se trató de una acción simbólica destinada a visibilizar denuncias que, según afirma, no recibieron tratamiento adecuado por parte de las autoridades. “El día 4 de febrero, cuando Montiel se esposó, fue totalmente simbólico. Fue una hora, no molestamos a nadie, no le faltamos el respeto a nadie”, expresó.

La situación adquirió mayor relevancia pública porque la protesta estaba vinculada a denuncias formuladas por Montiel respecto de presuntas irregularidades dentro de la Dirección General de Seguridad en Medios de Transporte (anteriormente Superintendencia de Transporte). 

Aunque el contenido de esas denuncias no surge detallado en la documentación analizada, sí aparece reiteradamente la referencia a hechos de corrupción que, según el efectivo y su entorno, no habrían sido investigados adecuadamente. 

En ese contexto aparecen mencionados Omar Farías y otros funcionarios. En la transcripción del descargo, Ana Clara Ganci dirige acusaciones directas contra Farías, a quien identifica como jefe de la Superintendencia de Transporte (actualmente Marcelo Omar Farías es Jefe del Departamento Federal de Coordinación (DFC), el "hermano" del tan proclamado Departamento Federal de Investigaciones (DFI) que la vicepresidente de la Nación Victoria Villarruel calificó de "fantochada"). “Vos sos un corrupto”, afirma en uno de los pasajes más contundentes. También sostiene que existen pruebas y abogados trabajando sobre las denuncias realizadas.

Otro aspecto que atraviesa toda la controversia es la denuncia de una falta de protección institucional hacia el denunciante. La esposa de Montiel afirma que cuando la familia sufrió un hecho de inseguridad en su vivienda no recibió asistencia de la fuerza, mientras que sí se desplegaron recursos administrativos para notificarlo, controlar sus publicaciones y exigir la devolución de elementos institucionales. “Cuando nos entraron a robar, no vino nadie. Nadie se apersonó, a nadie le importó”, expresó.

También hay amenazas, hostigamientos y represalias sufridas por el grupo familiar a raíz de las denuncias impulsadas por el cabo. Esas manifestaciones forman parte de las afirmaciones realizadas por la familia y no aparecen en la citación que realizó la Comisario Inspector Elisa María Ana Tarnoski en la documentación administrativa examinada.

Uno de los puntos más discutidos de la citación es la inclusión como cargo disciplinario de la actividad de mecánico que Montiel desarrollaría en su domicilio. La cédula sostiene que habría realizado tareas extrapoliciales sin autorización. 

Sobre este aspecto, la esposa del efectivo realizó una de las declaraciones más fuertes del descargo: “Si Montiel no hace mecánica, mis hijos no comen”. La frase fue utilizada para denunciar las dificultades económicas que, atraviesan numerosas familias policiales, y que esta crisis salarial y sanitaria incluso fue reconocida por la Ministra Alejandra Monteoliva.

También resulta significativa la referencia efectuada por la cédula a entrevistas brindadas por Montiel a medios nacionales. Entre las expresiones transcritas por el propio sumario aparecen frases altamente críticas hacia la conducción institucional, entre ellas: “Tengo más huevos que el jefe de Policía” y “Yo nunca voy a estar del lado de lo ilegal”. La autoridad administrativa considera que esas manifestaciones afectaron la imagen institucional de la fuerza.

La fundamentación jurídica que cuestiona la citación sostiene precisamente que allí reside uno de los problemas centrales del expediente: convertir expresiones críticas, denuncias públicas o reclamos laborales en presuntas faltas disciplinarias. Según esa interpretación, el Estado puede sancionar conductas funcionales concretas, pero no utilizar conceptos genéricos de prestigio institucional para limitar la crítica o la denuncia de irregularidades.

La situación también proyecta interrogantes hacia niveles superiores de conducción política. La Policía Federal Argentina, cuya autoridad máxima es Luis Alejandro Rollé, depende funcionalmente del Ministerio de Seguridad Nacional, encabezado por la ministra Alejandra Monteoliva

Desde una perspectiva institucional, la responsabilidad política de garantizar investigaciones imparciales, protección a denunciantes y respeto por las garantías constitucionales dentro de la fuerza recae en las autoridades ministeriales. Hasta el momento no surge de la documentación analizada ninguna intervención pública de la ministra respecto de las denuncias formuladas por Montiel ni sobre los cuestionamientos planteados contra el procedimiento disciplinario.

Asimismo, debido a que las denuncias realizadas por Montiel está relacionadas con el ámbito de Seguridad en Medios de Transporte, el conflicto también alcanza indirectamente a organismos vinculados al sistema de transporte nacional, particularmente la Secretaría de Transporte dependiente del Ministerio de Economía, con un eje central las denominadas "planillas fantasmas", dicho Ministerio a cargo de Luis Caputo está envuelto en una larga lista de casos de corrupción (casos reportados involucran a Luis Pierrini (subsidios SUBE), Ornella Calvete y Javier Cardini (ANDIS), y Facundo Leal (ARSAT/ORSNA). Asimismo, en Trenes Argentinos (SOFSE) se registran el caso de Alejandro Javier Hibbert / Augusto Marini, la cual implica a Martín Gabriel Ferreiro (Subsecretaría de Transporte Ferroviario) y a Fernando Herrmann (Secretaría de Transporte)).

La controversia expone un problema de fondo que excede el caso individual de Miguel Ángel Montiel: el tratamiento institucional que reciben los efectivos que denuncian presuntas irregularidades dentro de las fuerzas de seguridad. 

Mientras la administración sostiene que investiga conductas incompatibles con la disciplina policial, la defensa argumenta que se está utilizando el régimen disciplinario para castigar la crítica pública y desalentar denuncias de corrupción.

El resultado del descargo previsto para el 4 de junio podría transformarse en un caso testigo sobre los límites entre disciplina institucional, libertad de expresión, protección de denunciantes y transparencia dentro de una de las principales fuerzas federales del país.

Renunció el secretario Legal y Administrativo del Ministerio de Economía en medio de diversos casos de corrupción

Renunció el secretario Legal y Administrativo del Ministerio de Economía en medio de cuestionamientos sobre designaciones políticas

José García Hamilton presentó su renuncia como secretario Legal y Administrativo del Ministerio de Economía de la Nación. Según trascendió oficialmente, la decisión fue atribuida a "asuntos personales". Hamilton es reemplazado por Juan Ignacio STAMPALIJA.

La salida de García Hamilton se produce en un contexto de cuestionamientos dirigidos al Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, por distintas designaciones políticas realizadas en organismos y áreas vinculadas a la administración nacional.

Entre los casos mencionados por distintos sectores se encuentran:


Los cuestionamientos apuntan a que dichas designaciones habrían sido realizadas por decisión política dentro de estructuras vinculadas al Ministerio de Economía. Al momento de la renuncia de García Hamilton, no se informó oficialmente ninguna relación entre su salida y los casos mencionados.

Desde el Ministerio de Economía se indicó que la renuncia responde a motivos personales, sin brindar mayores detalles sobre las razones de la decisión.

sábado, 30 de mayo de 2026

Corrupción en Arsat: El millonario desvío de fondos estatales que quedó al descubierto tras un robo

Revelaciones en el diario La Nación, por parte de Camila Dolabjian muestran un deficiente esquema de seguridad y la sustracción de equipos estratégicos del Estado nacional actuaron como el detonante de una compleja investigación judicial que expuso una presunta red de cartelización, sobornos y lavado de activos. 

El epicentro del escándalo involucra a la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (Arsat) y a la firma privada Argentina Logistic Services S.A. (ALS), y ya ha provocado la detención de un exfuncionario de primera línea.

El 4 de enero de 2024, personal técnico de Arsat acudió a un depósito ubicado en la localidad bonaerense de San Fernando, operado por la contratista ALS

Al inspeccionar el lugar, descubrieron que quince contenedores habían sido violentados. Faltaban flejes de cobre y componentes internos vitales correspondientes a los equipos de la Red Federal de Fibra Óptica (Refefo), la megaestructura troncal del Estado diseñada para proveer conectividad y banda ancha a todo el territorio nacional.

Las condiciones del predio expusieron negligencias severas: el cerco eléctrico perimetral se encontraba inoperativo desde la gestión de un inquilino anterior, y el sistema de videovigilancia no funcionaba. Fernando Paredes, presidente de ALS, justificó posteriormente que las cámaras sufrieron una falla de firmware exactamente entre el 21 de diciembre de 2023 y el 4 de enero de 2024, período en el cual la empresa no solicitó ningún tipo de soporte técnico ni mantenimiento.

Para llevar a cabo el saqueo en unidades específicas como el shelter N° 361 —donde la Gendarmería Nacional documentó soportes arrancados y cables dañados— los delincuentes requirieron escaleras, herramientas de corte de alta precisión y varias jornadas de trabajo a plena luz del día, según el testimonio aportado a la causa por Marcelo Garozzo, integrante del área de Infraestructura de la empresa estatal.


Intervención judicial y el allanamiento clave

El suceso originó el expediente FSM1924/2024, instruido por el fiscal federal Fernando Domínguez y el juez federal de San Isidro, Lino Mirabelli. Junto con la Fiscalía en lo Criminal y Correccional Federal N° 2 de esa jurisdicción y la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, la pesquisa viró rápidamente del simple robo a la investigación de las condiciones de contratación del galpón.

Las medidas de prueba y el análisis de dispositivos móviles desencadenaron múltiples allanamientos en la Ciudad de Buenos Aires, Neuquén, Río Negro y Mendoza, así como en las oficinas de ALS y la sede central de Arsat. El operativo más resonante tuvo lugar en el departamento del barrio porteño de Palermo perteneciente a Facundo Leal, quien se desempeñó como titular del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna), fue presidente de Arsat y continuaba siendo empleado de la compañía.

En su domicilio, la Policía Federal Argentina incautó drogas sintéticas, cocaína, ketamina y US$ 650.000 en efectivo, además de divisas de otros seis países. Simultáneamente, en una propiedad suya ubicada en la provincia de Mendoza, los efectivos hallaron cerca de US$ 1.700.000. Leal quedó inmediatamente detenido.


Licitaciones a medida y vínculos societarios

La reconstrucción documental evidenció un direccionamiento sistemático de los fondos públicos hacia la empresa ALS. El 14 de mayo de 2021, ALS alquiló el predio de San Fernando a su propietario, Marcos Sued, por un canon de US$ 20.000 mensuales en un contrato de 36 meses. Apenas 39 días después, el 29 de junio de 2021, el subgerente de Administración y Finanzas de Arsat, Juan Andrés Navarro, emitió un memorándum sugiriendo contratar de manera directa a ALS para ese exacto depósito, amparándose en el inciso m) del Reglamento de Compras.

El dictamen jurídico interno avaló los aspectos formales, pero se desligó de auditar la justificación económica o técnica. El 3 de septiembre se abrió un llamado a cotizar. El nivel de connivencia quedó registrado en los horarios de ingreso de las ofertas el día 10 de septiembre:

Empresa OferenteHora de IngresoVínculo Oculto
Argentina Logistic Services (ALS)14:41 hs.Adjudicataria predefinida.
Transportes Padilla15:09 hs.El vicepresidente de esta firma es padre de Diego Padilla, vicepresidente de ALS.
Tradelog15:24 hs.
Gastón Walter Padilla era director suplente en ALS y empleado en relación de dependencia aquí.

La orden de compra inicial (OC-00010632) por US$ 766.099 para el primer año de servicio fue autorizada por Gerardo Boschin, entonces subgerente de Compras y Contrataciones de Arsat (y quien hasta enero de este año presidió Trenes Argentinos).

Para evadir el control del Directorio —que por estatuto debía intervenir si el monto superaba los U$S 104.000. En total, las arcas del Estado desembolsaron de forma directa US$ 1.930.861 y $40.300.000 hacia la logística de ALS.


Retornos financieros y enriquecimiento ilícito

El cruce de comunicaciones vía WhatsApp y los registros de la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor y de Créditos Prendarios (Dnrpa) revelaron el circuito de retornos.

La fiscalía probó que los contactos iniciaron en noviembre de 2020, cuando Santiago Pando (socio de los Padilla) le exigió a Diego Padilla comunicarse con Boschin. Tras una reunión en Arsat el 21 de diciembre de 2020, Padilla le informó a Sofía Varela Vizgarra (gerenta general de ALS): "Viene todo perfecto. Tenemos que hacer un par de cosas para que quede algo para los muchachos".

Los pagos ilícitos quedaron documentados en mensajes de 2022. El 2 de marzo, Fernando Paredes le escribió a Padilla: "Dieguito vamos a tener disponible en lo de Mati [Matías Valent] US$15.000... Esto es para Pando por negocios ARSAT". Semanas después, el 16 de mayo, Paredes confirmó la entrega de sobornos a funcionarios: "El jueves vamos a ARSAT para darle US$6.000 a Gerardo, de los in y out del depósito y del movimiento de suelo". En la lista de eslabones financieros de este circuito también figura un individuo identificado como Martín Mareco.

En paralelo, los patrimonios de los funcionarios de Arsat se multiplicaron drásticamente, coincidiendo con las fechas de adjudicación:

  • Gerardo Boschin: Adquirió una camioneta VW Highline en noviembre de 2021.
  • Facundo Leal: Compró una Ford F150 Lariat V8 4x4 (mayo 2021), una Volkswagen Amarok (julio 2022), y sumó una Ford Ranger Raptor y un vehículo Can-Am Maverick X3 (2023). Su esposa patentó una BMW X5 en junio de 2021.
  • Pablo Gastón Pagani: Sus declaraciones juradas muestran un salto patrimonial de $1.997.362 en 2020 a $18.708.140 al cierre de 2023.


Frente a la contundencia de las pruebas, el Ministerio Público Fiscal solicitó levantar el secreto bancario, bursátil y de la Unidad de Información Financiera (UIF) de los implicados. Además, se requirió el llamado a indagatoria por los delitos de cohecho, malversación, defraudación contra la administración pública y negociaciones incompatibles con la función pública para once personas, entre ellos: Diego Padilla, Fernando Diego Paredes, Gastón Walter Padilla, Sofía Varela Vizgarra, Santiago Pando, Gerardo Boschin, Pablo Gastón Pagani, Facundo Leal, Juan Andrés Navarro y Juan Álvarez.


Análisis de las deficiencias de control interno y medidas correctivas

El vaciamiento patrimonial y la adjudicación irregular en Arsat exponen el colapso sistemático de las herramientas de compliance corporativo que deben regir en las empresas del Estado. 

La principal falla de control radicó en la nula auditoría de debida diligencia (Due Diligence) sobre los oferentes, lo que permitió que empresas con relaciones de consanguinidad y lazos societarios directos simularan una compulsa de precios para justificar un monopolio en la licitación. 

En segundo lugar, se vulneró el principio de segregación de funciones y los límites de autorizaciones financieras: la Gerencia General utilizó la fragmentación del contrato y la figura de las prórrogas anuales como un subterfugio administrativo para evadir el escrutinio obligatorio del Directorio. 

Finalmente, quedó en evidencia una desconexión absoluta entre el área de Legales y el área Técnica; se aprobaron desembolsos millonarios sin que existieran inspecciones físicas cruzadas que certificaran el cumplimiento de los Acuerdos de Nivel de Servicio (SLA), como la operatividad de cámaras y cercos perimetrales. 

Para mitigar estos riesgos a futuro, las empresas de participación estatal deben implementar auditorías externas rotativas para cruzar las declaraciones juradas de proveedores, bloquear informáticamente la emisión de órdenes de compra fragmentadas que superen los topes estatutarios anuales, e instituir un comité de supervisión técnica independiente que certifique físicamente las prestaciones antes de autorizar las transferencias a la Tesorería.

jueves, 28 de mayo de 2026

Gendarme oriundo de Formosa murió en General Acha y crece la preocupación por la crisis en las fuerzas federales

La muerte de un joven efectivo de Gendarmería Nacional Argentina ocurrida el domingo 10 de Mayo en el Destacamento Móvil 4 de General Acha generó una profunda conmoción dentro de la fuerza federal y volvió a poner en discusión la situación psicosocial que atraviesan numerosos integrantes de las fuerzas de seguridad en el país

Según trascendió a través de fuentes vinculadas a la institución y medios locales, el gendarme, de aproximadamente 27 años y oriundo de la provincia de Formosa, se habría quitado la vida durante la mañana, luego de haber ingresado a cumplir funciones de guardia.

El efectivo de nombre Alejandro David Duarte de acuerdo con la información conocida preliminarmente, el episodio habría ocurrido dentro de un vehículo y con utilización del arma reglamentaria. Las actuaciones judiciales y administrativas correspondientes permanecen bajo un marcado hermetismo.

El fallecimiento provocó un fuerte impacto entre compañeros de servicio, allegados y miembros de la comunidad vinculada a Gendarmería Nacional en General Acha, La Pampa. La noticia se conoció públicamente debido a que se trata de un integrante de una fuerza federal de seguridad, circunstancia que otorga relevancia institucional al caso y expone nuevamente una problemática que desde hace años es motivo de preocupación en distintos sectores vinculados a las fuerzas armadas y de seguridad.

La situación también volvió a visibilizar el complejo escenario emocional y social que atraviesan numerosos efectivos federales en distintas provincias argentinas. Diversos referentes vinculados al ámbito de la seguridad vienen advirtiendo desde hace tiempo sobre el deterioro de las condiciones laborales, salariales y sanitarias que afectan al personal. Entre los principales factores señalados aparecen las extensas jornadas de servicio, la presión operativa permanente, los frecuentes traslados lejos de los núcleos familiares, las dificultades habitacionales, la incertidumbre económica y el limitado acceso a asistencia psicológica especializada.

En el caso de las fuerzas federales, gran parte de los efectivos deben cumplir funciones en destinos alejados de sus lugares de origen, situación que genera aislamiento social y emocional. 

Muchos integrantes permanecen durante largos períodos sin contacto cotidiano con sus familias, afrontando además exigencias operativas vinculadas al combate del narcotráfico, controles fronterizos, operativos de seguridad y tareas de alta exposición al estrés.

La crisis económica también impacta de manera directa sobre el personal de seguridad. Distintas asociaciones y sectores vinculados a retirados y familiares vienen manifestando reiteradamente preocupación por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el aumento del costo de vida y las dificultades para afrontar alquileres, tratamientos médicos y necesidades básicas. 

En paralelo, también se han multiplicado reclamos relacionados con la cobertura sanitaria y el acceso efectivo a prestaciones médicas y psicológicas, especialmente en destinos alejados de grandes centros urbanos.

Especialistas en salud mental sostienen que los integrantes de fuerzas de seguridad constituyen uno de los sectores más expuestos a cuadros de estrés crónico, agotamiento emocional y trastornos vinculados a la presión laboral.

El contacto cotidiano con situaciones traumáticas, hechos violentos, accidentes y escenarios de alta tensión puede producir severas consecuencias psicológicas si no existe un adecuado acompañamiento institucional y profesional.

En los últimos años, distintos episodios ocurridos dentro de fuerzas federales y provinciales encendieron alertas sobre la necesidad de fortalecer los sistemas de contención, prevención y asistencia integral para el personal. 

Entre las demandas más frecuentes aparecen la creación de programas permanentes de salud mental, mayores controles preventivos, líneas confidenciales de asistencia, acompañamiento psicológico continuo y mejoras estructurales en las condiciones laborales y salariales.

Mientras la investigación avanza para determinar formalmente las circunstancias del hecho ocurrido en General Acha, la muerte del joven gendarme vuelve a exponer una problemática sensible que atraviesa silenciosamente a numerosos integrantes de las fuerzas de seguridad argentinas y que, según distintos sectores vinculados al ámbito, requiere atención urgente desde el plano institucional, sanitario y social.

La Dirección de Recursos Humanos de Gendarmería Nacional Argentina esta a cargo del Comandante Mayor David Alejandro Salas. Las autoridades de Gendarmería son el Director Nacional, Comandante General (R) Claudio Miguel Brilloni, acompañado por el Subdirector Nacional, Comandante General Aníbal Ariel Bronzetti. Comandante Mayor D. Andrés Esteban Barrera ( Dirección de Bienestar y Sanidad ).

Las autoridades del Ministerio de Seguridad Nacional son Alejandra Susana Monteoliva ( ministra ), María Florencia Saade ( Directora Nacional de Bienestar ).

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