En la jornada del 29 de septiembre de 2026, Fernando Palluchini, representante de la firma Mapal, declaró como testigo en el juicio oral por la causa conocida como Cuadernos de las Coimas. En su testimonio sostuvo que existía una “camarita” y que había “obras con retorno”, aunque negó haber pagado coimas.
Palluchini afirmó que, para destrabar certificados de obra atrasados, debía “hacer los aportes que había que hacer”. Según su relato, esa era la vía para obtener el cobro de trabajos que el Estado no pagaba en los plazos correspondientes.
El empresario ingresó a la causa porque, según indicó, apareció en un amplio listado de empresas que habrían pagado sobornos. Ese listado fue aportado a la Justicia por Ernesto Clarens, el financista vinculado a los Kirchner que mantenía contacto con el empresariado. Palluchini contradijo esa versión, aunque habló del supuesto rol de Clarens.
“Clarens era quien nos podía destrabar”, recordó Palluchini durante su declaración. En ese marco relató problemas de su empresa Mapal y señaló: “Llegamos a tener hasta 200 días sin cobrar”. Sus quejas apuntaban a los atrasos sobre los certificados de obra que no tenían pagos por parte del Estado.
La fiscal del juicio, Fabiana León, le solicitó al testigo que recordara su experiencia con las obras de la Dirección Nacional de Vialidad. A partir de esa pregunta, Palluchini comenzó a narrar los inconvenientes que tenía para cobrar por esas obras.
“La forma de cobrarlo era que te pongas con lo que te tenías que poner”, indicó. De esa manera ubicó su relato en un contexto de “empresarios ahorcados”, debido a lo que describió como una situación que casi llevó a la quiebra a su empresa por obra pública realizada en San Juan y que no recibía el pago correspondiente.
El testigo describió que durante los años investigados se desempeñó como presidente de la firma Mapal. Esta empresa se dedicaba a obras civiles, ya sean caminos o barrios de viviendas, entre otras tareas.
Según aseguró Palluchini, su empresa no participó de “ningún club o camarita”. Dijo que sabía que existía a raíz de comentarios de su gestor que estaba en la Ciudad de Buenos Aires y por conversaciones telefónicas de su hermano con Clarens. “Siempre surgía el tema de entrar a la camarita”, recordó.
Ante una consulta del abogado defensor de Clarens, Pedro Migliore, el empresario dijo que su hermano se comunicaba con el financista para “reclamarle por atrasos de cobros”. Esa referencia se sumó a las conversaciones que vinculaban a Mapal con la gestión de pagos pendientes.
La “camarita” hace referencia a la supuesta cartelización de la obra pública entre empresas miembro de la Cámara de la Construcción entre 2003 y 2015. Palluchini señaló que su empresa se retiró de la organización empresarial en 2006. “Sabíamos que eran obras con retorno”, mencionó cuando explicaba los motivos de dicha decisión.
El empresario sanjuanino apuntó contra Clarens cada vez que se refirió a los certificados de obra impagos y a las posibilidades que tenía para destrabarlos. Pese a eso, no identificó ni explicó puntualmente qué personas se encargaban del presunto mecanismo de pagos espurios. En paralelo, cuestionó algunas declaraciones como “arrepentidos” dentro de la causa.
Clarens prestó declaración como arrepentido o imputado colaborador en los inicios de la causa de los Cuadernos. Uno de sus aportes a la Justicia fue el listado de empresas donde apareció Mapal. Por este motivo, Palluchini ingresó al expediente: primero fue imputado, prestó declaración indagatoria por escrito, posteriormente fue sobreseído y ahora, durante la etapa de juicio oral, participa del proceso como testigo.

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