La ruptura comercial entre la cantante y su familia destapó una red de asesores vinculados a los servicios de inteligencia, históricas causas de corrupción y al entorno de Rodrigo de Paul. Lo que comenzó como una auditoría amenaza con convertirse en una guerra de presiones fiscales y judiciales.
La exitosa carrera de Martina "Tini" Stoessel atraviesa su momento más turbulento, pero esta vez lejos de los escenarios. La disputa por el control comercial y patrimonial que la artista inició contra sus padres y exmánagers, Alejandro Stoessel y Mariana Muzlera, ha tomado un giro inesperado. Según revelan los últimos movimientos en su entorno, la cantante ha incorporado a su equipo de asesores a figuras con un denso prontuario en los sótanos del poder, la justicia federal y los servicios de inteligencia.
Detrás de la auditoría a las cuentas familiares operan hoy dos nombres de peso: el exagente de la SIDE Leonardo Scatturice y el abogado tributarista Horacio Díaz Sieiro. La llegada de estos "facilitadores" no fue casual. Su desembarco se gestó a través del círculo de confianza de su pareja, el futbolista de la Selección Argentina Rodrigo de Paul. Específicamente, el nexo habría sido Alejandro "El Turco" Calián, un amigo del jugador que arrastra sus propias investigaciones judiciales por maniobras cambiarias durante la época del cepo y contrabando.
El perfil de los nuevos asesores encendió las alarmas y generó pavor en el entorno histórico de la familia Stoessel. Díaz Sieiro cuenta con un historial judicial que lo vincula al asesoramiento de Lázaro Báez para trasladar sus domicilios fiscales y eludir controles de la AFIP. Además, estuvo bajo la lupa de la justicia federal por su cercanía a financistas arrepentidos como Ernesto Clarens y a las redes de negocios con la Venezuela chavista.
Por su parte, Scatturice no solo arrastra investigaciones por presunto espionaje ilegal a políticos y periodistas desde su agencia privada C3 Consulting, sino que mantiene sólidos vínculos con la actual cúpula de la agencia de recaudación del Estado (ARCA, ex AFIP). Operadores del sector le atribuyen a Scatturice haber impulsado la llegada de Andrés Vázquez a la titularidad de la Dirección General Impositiva (DGI), un nexo que sugiere que la ofensiva contra la familia de la artista podría incluir una fuerte presión impositiva.
El conflicto expone un choque de mundos. Alejandro Stoessel manejó la carrera de su hija de forma hermética y vertical desde sus inicios en Violetta a los 14 años. Ahora, esa administración familiar tradicional choca de frente con las lógicas del fútbol de élite, donde reinan las estructuras financieras complejas y las cuentas offshore.
La sospecha de los viejos colaboradores de la artista es que la auditoría actual es apenas la punta del iceberg. El objetivo de fondo de esta nueva red de inteligencia y abogados penalistas sería tomar el control total de la alta rentabilidad internacional de la estrella pop, desplazando definitivamente a sus padres mediante tácticas que mezclan el derecho, el espionaje corporativo y las carpetas fiscales.

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