En la madrugada del martes 16 de diciembre, un soldado del Ejército Argentino fue hallado sin vida en uno de los puestos internos de la Quinta de Olivos, residencia presidencial. El hallazgo fue realizado por un compañero de servicio, según información confirmada por diversos medios de comunicación. El fallecido fue identificado como Rodrigo Gómez (iniciales R.A.G.), de 21 años de edad, quien al momento del hecho cumplía funciones de vigilancia dentro del predio.
Junto al cuerpo se encontró una carta en la cual el joven soldado manifestaba estar atravesando graves problemas económicos. El soldado Gómez, oriundo de la provincia de Misiones, estaba destinado en el Escuadrón Chacabuco del histórico Regimiento de Granaderos a Caballo. Una consulta a su perfil comercial y crediticio reveló la existencia de deudas formalizadas ("en blanco") por un monto cercano a los dos millones de pesos, contraídas con diversos bancos y entidades financieras. Su salario, cuyo pago está a cargo de la Contaduría General del Ejército, era el único ingreso formal para enfrentar estas obligaciones.
El Contexto de una Crisis Salarial Generalizada
La situación del soldado Gómez no es un caso aislado, sino que se inscribe en una profunda crisis económica que afecta a gran parte del personal de las fuerzas armadas y de seguridad. En la actualidad, el salario bruto de un soldado ronda entre los $600.000 y los $700.000 mensuales. Este ingreso contrasta drásticamente con el Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), índice de referencia, que supera los $1.500.000. Las deudas de Gómez equivalían, por lo tanto, a entre tres y cuatro veces su salario, mientras que en relación al salario promedio representarían poco más de un sueldo.
Esta brecha ha llevado a que muchos integrantes de las fuerzas recurran a actividades económicas paralelas para subsistir. Es frecuente observar a personal militar y de seguridad vendiendo productos a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería, o trabajando como conductores en plataformas de transporte (Uber, DiDi) para complementar sus magros ingresos y llegar a fin de mes.
Declaraciones y Denuncias en un Sistema bajo Tensión
La gravedad de la crisis económica ha sido objeto de controversia pública. En un acto de recaudación de fondos de la Fundación Faro en Puerto Madero, el presidente de la Nación se refirió al tema afirmando: "Si fuera cierto que no llegan a fin de mes, la calle tendría que estar llena de cadáveres". Esta declaración contrasta con el creciente malestar y las situaciones de desesperación que se reportan dentro de las instituciones.
El sistema de salud para las fuerzas también muestra signos críticos de desfinanciamiento. El 1 de diciembre, una mujer se encadenó a la puerta del Hospital Policial Churruca para denunciar falta de atención y presunta malversación de fondos. Días antes, en el mismo nosocomio, se había quitado la vida Alejandro "Mustafá" Tejerina, un integrante de la fuerza. El personal policial y de seguridad no tiene libre elección de obra social y está obligado a aportar a la Superintendencia de Bienestar, que los deriva a hospitales como el Churruca. Dado que el monto de los aportes es un porcentaje del salario, la baja remuneración general está generando un subfinanciamiento crónico del sistema de salud interno.
A esto se suman denuncias formales por falta de prestaciones médicas, como las realizadas por Gabriela Paredes Domanico, y las presentaciones del abogado Roberto Barrera ante el Defensor del Pueblo de la Nación, Juan José Böckel, que incluyen una larga lista de reclamos y acciones de amparo por la salud de los afiliados.
Consecuencias Psicosociales y un Contraste Económico
Los especialistas señalan que esta marginalidad económica genera severas afectaciones psicosociales y emocionales en el personal y sus familias. A fines de noviembre, se dio a conocer el caso de Gonzalo Tuama, otro integrante de las fuerzas, del cual los medios informaron sobre una crisis emocional, evidenciando el impacto humano de la crisis.
Este panorama de precariedad y tragedias individuales ocurre en un marco macroeconómico donde las autoridades celebran indicadores positivos. El ministro de Economía, Luis Caputo, Federico Sturzenegger, han destacado públicamente la consecución del superávit fiscal. Sin embargo, este logro técnico parece distante de la realidad cotidiana de los miembros de las fuerzas, quienes enfrentan una angustiante crisis salarial que, como ilustra el caso del soldado Rodrigo Gómez, puede tener consecuencias irreparables.
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